Madres espartanas, las madres dominicanas
Señor director:
Aquella noche no me pude dormir seguido. Nuestro padre, para dormirnos, a menudo nos contaba episodios de la Guerra de Independencia. Y aún de otros temas.
Aquella noche nos contó la reacción de dona Mariana Grajales, de origen dominicano, madre del inmenso general Antonio Maceo, a quien llamaban el Titán de Bronce, por su bravura en el combate y por el color de su piel.
Cuando murió Maceo, el Generalísimo Máximo Gómez, quien había también perdido a su hijo Panchito en la misma batalla, envió dos generales a comunicar a Dona Mariana la muerte de su hijo Antonio.
Ella, cuando oyó la luctuosa noticia miró a su hijo menor, le apostrofó: «y tú. José, empínate, para que vayas pronto a luchar por tu patria.
Ejemplo de madre espartana, aquella madre dominicana.
Pero yo aquí he conocido muchas madres arrojadas, valientes, sin temor a 1uchar por sus hijos.
Así; doña Felicia de Rodríguez perdió a su hijo Eduardo, de veinte años, cuando, camino de la Universidad, cruzaba la 27 de Febrero y un malvado hijito de papi y mami le lanzo su carro de lujo, con el cual, a toda velocidad, gustaba de competir por la Lincoln y la 27 de Febrero.
Doña Felicia recorrió policías y fiscales. periódicos, emisoras.
Yo mismo la presenté en nuestro espacio televisivo Vistas Públicas, que lleva más de 37 anos en la pantalla nacional.
Doña Felicia está atenta a una pista muy cercana al nefasto corredor de automóviles, muy protegido por su padre poderoso. Pero ha conseguido, al menos, que las autoridades detengan para siempre esas carreras infernales. Dios lo quiera. Doña Sandra Acta, a quien también presentamos en Vistas Públicas, es otra madre espartana que ha vengado el asesinato de su hijo Johan Enrique Pou Acta, quien murió la noche del 27 de julio del 2003, atropellado por un desalmado que, metido en tragos, y a toda velocidad, burlando una luz roja, chocó a Enrique en las dos puertas de su carro que cruzaba en verde.
El asesino lo dejó moribundo, pero los vecinos lo atraparon y Doña Sandra lo sometió a la Justicia. Fue condenado a dos años por cuatro agravantes de la Ley 241 de Tránsito. A saber: Manejo temerario; Exceso de velocidad; a mitad de intersección y con luz roja, bajo los efectos del alcohol .
Pero el criminal, que es familiar de un acaudalado y lleno de poder pelotero dominicano de las Grandes Ligas, de modo increíble, logró burlar a la Justicia dominicana y se fugó a Haití y de ahí, nada menos que a Miami.
Allí residió por mas de tres años hasta que doña Sandra, que no cejaba de buscarlo por todas partes y por todos los medios, recibió un correo electrónico desde Miami donde se le indicaba la residencia del alevoso asesino de su hijo.
Doña Sandra corrió al eficiente Jefe de la PN, general Guzmán Fermín, quien de inmediato contactó al FBI y al Interpol, que condujeron al convicto al país. El violento infractor se encuentra, por fin, preso en La Victoria.
Allí doña Sandra espera extrema vigilancia de parte de las autoridades para que el preso no pueda burlar, una vez más, la Justicia dominicana. Reclama ayuda de todos.
Con motivo del próximo Día de Las Madres, me regocijo al honrar a dos valientes madres dominicanas que luchan por sus hijos.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque

