Opinión

Los lectores opinan

Los lectores opinan

Agradece cobertura
Señor director:
Cortésmente, me dirijo a usted para expresarle, en nombre del presidente del Banco Popular Dominicano, señor Manuel A. Grullón, todo su personal y en el mío propio, nuestro agradecimiento por el comentario editorial y la información sobre la conmemoración del cuadragésimo quinto aniversario de esta entidad financiera, publicados en las páginas de la edición del día 2 de enero de ese prestigioso periódico que usted dignamente dirige.

La trayectoria de éxitos institucionales que el Popular exhibe hoy, con prudencia y modestia, tiene un especial lugar de gratitud al periócido El Nacional, por toda la colaboración prestada en la divulgación de sus actividades de negocios y de empresa socialmente responsable.

Aprovechamos esta importante ocasión para expresarle, además, nuestros mejores deseos de que el 2009 sea un año lleno de realizaciones profesionales, personales y familiares para usted y todo el personal que labora en El Nacional.

Atentamente,

José Mármol
Vicepresidente

 

***

Honrosos mocanos
Señor director:
Mediaba una hora mañanera del quinto día pascuero. Hurgaba en la pantalla de mi televisor, buscando resumir mi espanto ante la sangría palestina o, el in crescendo de mis expectativas, que son las del mundo, por el debut próximo del senador de Illinois. También buscaba resacirme en la prosecución de los eventos del sesgo aberrante que acusaban nuestras instituciones.

Seguí buscando. y encontré un tesoro: la serenata magistral que dos insignes mocanos llevaron a su pueblo, en acto de elevada generosidad, y me dije: “Así cualquiera es mocano”. La sinfónica, el coro nacional y algunas de nuestras voces más altas del parnaso acústico y el pentagrama lírico, marcaron un hito de ternura e impecable ejecución, por lo que me apropié del concierto, como mi gran regalo de Navidad.

Con hombres como José Rafael Vargas y José Rafael Lantigua, queda robustecida la fe en los destinos del país y nación. Me permito felicitarlos, con toda la espontaneidad de un ciudadano común y con cierto dejo de nostalgia y envidia.

Mi pueblo, Barahona, tuvo un Secretario de Estado de Turismo y otro de la Presidencia… ustedes dos, José Rafael, están en la cumbre del aprecio nacional.

Atentamente,

Eduardo Vargas

***

Edificaciones
Señor director:
Como ingeniero civil que soy, tengo  muchas inquietudes y preocupaciones al ver como se han construido y se construyen, edificaciones ilegales de toda clase, impunemente, a todo lo largo y ancho del país, construcciones  hechas especialmente por albañiles y maestros constructores sin  facultad técnica ni legal para ello y sin contar con las documentaciones correspondientes.

Propongo que la dirección de ese prestigioso periódico que usted dignamente dirige coadyuve para que se legisle seriamente y con responsabilidad o se ayude a buscar los mecanismos legales para permitir que miles de profesionales del área de la construcción, actualmente desempleados aseguren una fuente de ingresos, ayudando a reducir considerablemente la presión al gobierno, principalmente de demanda de empleos.

Con esto se produciría una mejor distribución de las riquezas, en el sentido de que no se mueva un block en el país sin que se cuente con toda la documentación de rigor para tales construcciones. Por ejemplo: confección de planos, presupuestos y sobre todo la dirección técnica de un profesional cualificado de la construcción.

Llegó la hora de que se detenga y se regule esa mala práctica que afecta tanto al Estado dominicano, como a ingenieros, arquitectos, agrimensores, etc., (profesionales todos de la construcción), dejando de ingresar al gobierno, además, cientos y cientos de millones de pesos en impuestos.

Con esto serían  reducidas enormemente las posibilidades de nosotros, los profesionales del área, a desarrollar mejorar nuestra calidad de vida y evitar que esos maestros constructores y albañiles sigan usufructuando el ejercicio de nosotros los profesionales del área, poniendo en peligro la vida de miles de dominicanos, debido a la mala calidad con que construyen esas obras, sin criterio técnico e irresponsablemente, y me pregunto: ¿Para qué fuimos a las universidades? ¿Para qué nos preparamos?

No basta con críticas estériles y teorías de algunas organizaciones profesionales del área, ¡Actuemos ahora! En estos tiempos de DR-Cafta, globalización y de avances tecnológicos.

Atentamente,

J. Lugo Marcelino

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación