Opinión

Los lectores opinan

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En sintonía con  las necesidades
Señor director:
En el país se conserva la tradición  de desear felices Pascuas y próspero Año Nuevo. Es dentro de esta tradición que externo y comparto algunas  peticiones que de seguro están en sintonía con un amplio colectivo que desea un mejor. La ciudadanía suspira por ver soluciones funcionales sobre asuntos pendientes, sin que para ello se apele a nuevas disquisiciones o conflictos.

Una primera petición va en el orden  de que sea resuelto, el asunto referente al  Colegio Médico Dominicano, gremio cuya lucha por una mejoría de salarios llevó preocupación  a la ciudadanía durante  buena parte del año 2008. Ojalá que ya se avizore  una solución viable  a este conflicto  que nunca  debió llegar a los extremos que llegó por causa de la cerrazón con que fue tratado por el sector estatal. Una clase médica empujada a escenarios de mendicidad, humillada por las autoridades, trae consecuencias. Se envía un mensaje funesto a los demás gremios, para que se abstengan de exigir  mejores condiciones salariales y de trabajo.

Con frecuencia dice el gobierno  que la economía no resiste  los aumentos  de salario, pero cuando vemos esos vergonzosos niveles de corrupción en que se incurre desde el gobierno, los astronómicos salarios de algunos funcionarios, la facilidad con que algunas instituciones se suben los salarios e incentivos así como la opulencia que se exhibe fruto de estos desniveles, ¡cuan  difícil  y absurdo se  hace creer esos argumentos!

En cuanto al Colegio Médico, ¿cuál es el mensaje  a quienes estudian medicina? Pudiéramos tomar el ejemplo de la carrera magisterial que siendo tan fundamental,  pocas personas desean estudiarla, pues los niveles de salario y condiciones de trabajo son deprimentes, y lo único elevado son  las expectativas que todo el mundo tiene sobre lo que debe dar y hacer  el maestro y la maestra.

La segunda petición tiene consonancia con la primera, y su  abordaje y resolución conviene dilucidar en base a criterios técnicos, claros y convincentes. Nos referimos  a  las bases sobre las cuales han sido adjudicados unos salarios que desde hace varios años ostentan algunas funciones  o funcionarios/as. La existencia de unos montos que oscilan entre un cuarto de millón y un millón de pesos al mes, (más los incentivos), es algo que contrasta con un país donde el salario mínimo es de seis mil pesos. Tiene  por obligación  que existir algún fundamento que explique técnicamente esta situación.

Esos salarios astronómicos, no se parecen en nada a la situación de pobreza que tiene el país,  mas bien proyectan una bonanza sin límites, y con crisis ni por asomo. Es por eso que la Cámara de Cuentas que fue destituida en el 2008 quería salario de RD$600, 000, mientras que en el Congreso se aumentan el salario en el tiempo y medida deseado.

 No se ha demostrado que tales salarios sean preventivos de hechos de corrupción, pues lo que hacen es incentivar la codicia y apetencia desmedida.

La tercera petición la constituye la actitud de una parte importante del sector choferil  (incluyendo las compañías de taxis) y del sector comercial. El primero de estos sectores a pesar de ser  favorecido con las rebajas en los precios de los combustibles, se ha envalentonado negándose a bajar los precios de los pasajes, o en ocasiones  han hecho  pírricas rebajas. Como se sabe, el transporte consume una parte importante del presupuesto familiar, por lo que la esperada disminución del pasaje, representa un alivio en la estrechez económica cotidiana.

Una cuarta y última petición para  inicio del año 2009, está referida a la necesidad de que sean rebajados los precios de los productos más demandados incluyendo las medicinas.

La resistencia del comercio,  ha sido de tal alcance que aun y cuando el gobierno  ha hecho tímidos esfuerzos exhortándoles a que deponga su actitud, no solo no han rebajado nada,  mejor lo han incrementado.

Esta realidad tiene que conducir  hacia un nivel de conciencia  colectiva que lleve a  los y a las consumidoras a organizarse, a sintonizar  como ya lo han hecho los comerciantes.

 Con la ejecución de estas cuatro peticiones solo implican voluntad política y sentido común. La ciudadanía recibiría un gran respiro  para seguir lidiando con la complejidad  de otros tantos males que  tanto nos  abruman.

Atentamente,

Melania  Emeterio Rondón

lidiamelania@codetel.net.do

El Nacional

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