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La Codetel hoy

En República Dominicana, por muchos años, la compañía Dominicana de Teléfonos (Codetel) fue el referente del buen marketing y la eficiencia en materia de telecomunicación.

Mi primera línea telefónica -de Codetel, naturalmente- la obtuve a principios de 1990, poco después de llegar a la Capital desde mi natal Guayabal, de El Cercado, San Juan de la Maguana.

Todavía recuerdo que el número era (681-3752). La mantuve hasta el año 2005, cuando vendí la casa y me mudé a Santo Domingo Este. Continué con Codetel y obtuve la línea correspondiente al número (809) 245-8671, la que conservé hasta el 30 de mayo de 2008, cuando me mudé de nuevo al residencial Nuevo Amanecer, en la autopista de San Isidro.

Pretendí seguir con Codetel, a pesar de los pesares, y antes de irme al Nuevo Amanecer solicité a Codetel un traslado de la línea (809) 245-8671.

Codetel aceptó la solicitud, me suspendió el servicio mientras se hacía el traslado.

Estando el servicio suspendido, me cobraron un mes de “renta” y  “el uso” del Internet. Cansado de los cuentos que Codetel me hacía cuando reclamaba el teléfono y el Internet para mis hijos que estudian Computación, anulé la orden de traslado y la empresa telefónica me obligó a pagarle unos 4,000 pesos de indemnización por “rotura unilateral a destiempo del contrato”.

Cuando admitieron que me hicieron un cobro irregular, me sugirieron acreditarme el dinero cobrado irregularmente, pero no acepté.

Aceptaron devolvérmelo y me informaron que me lo entregarían en un cheque que me enviarían a la sucursal del Banco Popular de la plaza Diamond Mall, en la Euclides Morillo, quince días laborables después de formalizada la reclamación. Se la pasaron de cuento en cuento hasta que tuve que buscar la intervención del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel). Finalmente, después de varios meses, me devolvieron el dinero.

Cuando me mudé hacia el Nuevo Amanecer fue transitoriamente a un apartamento alquilado.

Hace dos meses me mudé a una casa  donde pretendo estar el tiempo que Dios me tenga reservado en la Tierra, por lo que el 30 de diciembre último volví a solicitar a Codetel la instalación de una línea residencial dotada de servicio de Internet.

Pagué RD$1,000 por la solicitud hecha en la sucursal de Coral Mall, de la Autopista de San Isidro.

A la joven empleada que me atendió, le expliqué lo narrado anteriormente con la antigua solicitud, y me prometió hacer todo lo posible para que no ocurriera eso de nuevo.

En 5 días laborables me instalarían el servicio, prometió la empleada, quien, recuerdo, se llama Miriam.

El 4 de enero me visitó un técnico de Codetel al que le mostré hasta el lugar de la casa donde quería instalar el aparato. Salió a verificar la disponibilidad de línea en la central de la empresa. A poco rato retornó y sin bajarse de su vehículo me informó que la única línea disponible estaría lista para el martes próximo que estaríamos  a 6 de enero. (No iba el lunes porque se celebraba anticipadamente El Día de Reyes).

Esta carta la redacté el 22 de enero a las 4:00 de la tarde y el representante de Codetel no había vuelto. A esa hora había hecho numerosas reclamaciones y la respuesta era la misma: “Disculpe los inconvenientes, vamos a tramitar su reclamación para que le agilicen el proceso”.

Nadie me ha contactado para decirme porqué el incumplimiento.

Eso es inexplicable para una empresa de servicios.

Que alguien responda.

Atentamente,

José Miguel Montero

El Nacional

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