Opinión

Los lectores opinan

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Un impuesto incoherente
Señor director:
No me refiero a los impuestos en general que carcomen parte de nuestros ingresos pero que sirven al bien común.

Me refiero a los impuestos incoherentes en relación a las recaudaciones: esperadas por el propio gobierno. Aquellos que en vez de conservar o aumentar la contribución fiscal, la disminuyen. Ahí está la incoherencia. El impuesto no debe ser de tal cuantía que contribuya a disminuir el consumo del producto afectado por el gravamen. Perogrullo.

El eficiente colector de Impuestos Internos, que tal vez no estuvo presente cuando se diseñó el actual sistema de imposición fiscal a las bebidas alcohólicas, acaba de afirmar categórica, honestamente y sin  y sin ambages, que las recaudaciones por el impuesto a las bebidas alcohólicas han disminuido severamente.

Y nosotros lo prevenimos en nuestro artículo: “La gallina de los huevos de oro”, publicado en El Nacional el 23 de febrero del año 2007.

Pero a esto se añade negativamente las normas morales que tienen un buen fin. Es decir, la seguridad del individuo y de la sociedad. Y el castigo al borrachón público. Me refiero al cierre temprano de los sitios de expendio de bebidas alcohólicas, que impiden, aun al derrochador, consumir socialmente en el mostrador del colmado, la barra del bar o en la discoteca, su bebida favorita.

Porque a menor consumo de bebidas alcohólicas menor recaudación fiscal. Esto es evidente.

Esa declaración de la Autoridad Fiscal era más que previsible.

Yo la aludí  gráficamente cuando describí que los camiones distribuidores de la popular cerveza Presidente regresaban “llenos” a la Cervecería.

Es decir, que la cerveza, por lo alto del impuesto, ni se consumía ni se vendía. Por ende, no recaudaba para el fisco. (Ver la gallina de los huevos de oro ibídem).

Y es obvio. Todo impuesto se transfiere al consumidor. Y esto es correcto, su bolsillo no le deja margen. Sobre todo si es un producto innecesario como es el caso de las bebidas alcohólicas.

A ese prestigioso ciudadano, licenciado  Juan Hernández, ex alumno con honores de la PUCAMAIMA, que prepare y someta a sus superiores una reforma que establezca la “racionalidad” en el impuesto a las bebidas alcohólicas.

Y al secretario de Interior y Policía, buen amigo, que abra un tanto su mano, en general bien aceptada.

De esa forma, las recaudaciones por este concepto engrosaran sustantivamente el fisco con cifras halagüeñas. Y de ser acertadamente utilizadas en inversión y no en gasto público paliaran los efectos de la crisis mundial que, más tarde o más temprano, sacudirán los efectos e la crisis mundial que, más tarde o más temprano sacudirán la economía nacional. Por que no vivimos sobre una isla de corcho que nunca se hunde.

Ojalá que el descenso en las recaudaciones generales recientemente anunciado por el sagaz secretario de Hacienda, doctor Vicente Bengoa, no se deba a distorsiones como la señalada. También el exceso en la persecución a los infractores es señalada por los autores como causa de la disminución en la recaudación fiscal.

Atentamente,

Lic. Francisco Dorta-Duque

El Nacional

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