El PRSC
Señor director:
La reunificación y la reestructuración son puntos vitales para la necesaria e impostergable reactivación y recuperación del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
Concluida la primera fase, en la que fueron reintegrados los reformistas expulsados por ser parte del presente gobierno, el ahora rezagado partido se parapara a celebrar el próximo mes de marzo una asamblea general para introducir cambios oportunos y necesarios en la cúpula dirigencial y en los cuadros intermedios.
La Junta Central Electoral (JCE) ha dejado el camino despejado para que la anunciada asamblea sea celebrada si dificultades.
Sólo maniobras y trampas de un puñado de dirigentes aferrados a sus posiciones impediría que el proceso sea completado exitosamente. Son más que justificados los temores de que tales distorsiones asomen la cabeza, por lo dañinas y recurrentes que han sido, sobre todo en este partido.
La actual dirigencia reformista ha anunciado recientemente que recorrerá el país para reincorporar a los expulsados. Tarea tan inexplicable como inútil e inoportuna. Si el partido colorao ha abierto sus puestas es para que la militancia, otrora extrañada, retorne a sus raíces, voluntaria y dignamente.
Siendo así y agotada la primera parte de este proceso, con el camino despejado, debe el PRSC encaminarse los pasos, lógica y razonablemente, hacia la renovación modificando sus estructuras, de pies a cabeza.
Toda la dirigencia reformista, sin excepción, debe someterse al escrutinio de las bases y permitir que el país participe activamente en la culminación del presente proceso de renovación, etapa que significará para el PRSC su renacer o desaparición.
De ahí depende su futuro: retoma el respeto y la simpatía de que se había hecho merecedor o se va al infierno con dos o tres oportunistas, comerciantes de la política, que han descubierto que perdiendo es la forma de ellos hacer negocio. Aves de rapiña que hacen fortuna a expensa su humilde y fiel militancia y de los despojos de un partido digno de mejor suerte. El Reformista ha sido uno de los actores principales de la presente era democrática del país, gobernando durante veintidós años y sustentando la obra insuperable de Balaguer. Aún así ha caído en un postrero y vergonzoso tercer lugar.
De manera que la aprobada y anunciada asamblea de marzo debe ser el instrumento revisión y examen de los motivos que lo han conducido a tal descalabro. Igual, para reelaborar sus propuestas y presentar nuevas caras. Revitalizar sus cuadros. De enmendar sus errores, si es necesario.
Su dirigencia, hoy gastada, reiteradamente fracasada, se ha ido convirtiendo en una retranca. Es una realidad hartamente comprobada. Y, aún así, entre juegos y artimañas dañinas para el país para el partido, estos malos y aferrados reformistas se empecinan en mantener el control, tratando de impedir la celebración de la esperada asamblea.
Ese infausto grupito ha logrado aplazar el referido evento en más de una oportunidad. De manera, que mantengámonos atentos y en alerta por lo que puedan estar tramando en contra del presente e interesante proceso que vive el PRSC. Pongámonos todo de pie, para recatar los valores y sentimientos balagueristas y reformistas, aún latentes en el pueblo dominicano. Reunificado y renovado bien puede resurgir de las cenizas, cual el ave Fénix.
Atentamente,
Eduardo Álvarez
Dirigente del PRSC

