Cuba y el bloqueo
Señor director:
La presidenta chilena Michelle Bachelet visitó Cuba, hizo elogios al régimen, y a su dictador y consideró el bloqueo como discriminatorio. La democracia elogia la dictadura, ¡vaya usted a ver! Pero bien, lo que me llamó la atención es el embargo.
Los líderes cubanos han podido casi eternizar la realidad virtual ideológica, la mentira revolucionaria de que el embargo ha sido la causa del bajo rendimiento del sistema comunista cubano.
Por considerarlo esto como una burla, el título de esta opinión debiera ser Cuba y el engaño pues simplemente el sobajeado acto imperialista cuando se elimine lo que sumará es más remesas, que llegue más ayuda, no con el sello humanitario, más turistas norteamericanos y de oriundez cubana, que en resumen no es más que bendecir la gusanera y el imperialismo yanqui. Sus dos banderas de lucha
La dinastía cubana ha caído en una contradicción ideológica: su balón de oxígeno son las lacras que combatía: el turismo con su secuela (drogas y prostitución), mercado negro, corrupción, en fin, vivir del enemigo. Pero se apela a la palabrería cuando se han sentido amenazados de su propia incompetencia, de sus decaeres, y tiran del ideario más revolucionario. Y ése es un dato para rebelarse del malestar y las frustraciones que han dejado años de estéril trayecto doloroso para ir del capitalismo al capitalismo. Se han valido de la frase hueca cuando no de la mentira.
Han utilizado el poder a modo de adoctrinamiento masivo, imponiendo las ideas de sus líderes que, además, chocan de raíz con el pluralismo político que viven las naciones vecinas.
La interpretación de la libertad está diseñada a la cubana: obediencia a lo que hemos contribuido a edificar es decir, todos los cubanos se sienten muy bien viviendo en dictadura. Sin diversidad contradictoria (cultural, política, social y económicamente); sin pensadores reñidos entre sí; sin políticos que contrapongan ideas, comerciantes que compitan y profesionales con nivel competencial. Sólo así, con una sociedad manipulada, y lo han hecho como sólo el arte de la política permite: criticando el pretenso embargo, satanizándolo y obteniendo aplausos de quienes les unen afinidades e intereses ideológicos; ¡hasta lo han hecho creíble!
Pero la realidad se abre paso por su peso y calado. Cuba contrató (2004), 1,255 millones de dólares adquiriendo 4.5 millones de toneladas de alimentos, y quedaron 250 millones en contratos para comienzos del 2005 todo del adversario vecino del norte. Para Estados Unidos, Cuba es su socio comercial número 22; el país número 14 para la exportación de trigo, el número 8 para las carnes de pollo, y el número 3 para las de arroz. Estados Unidos es el sexto socio comercial de Cuba. Para el año citado 138 compañías gringas de 35 estados de la Unión, comercializan sus productos hacia Cuba a través de 23 puertos norteamericanos; asimismo, 340 ejecutivos visitaron La Habana. ¿Es esto bloqueo? Pero además, tienen el descaro de decir a su pueblo que éstas importaciones satisfacen la demanda de la canasta básica. ¿Cuál canasta, si todo está racionado? Será de la exigua canasta alimentaria.
Siempre el régimen ha tenido una visión sesgada de los grandes problemas de Cuba, y lo alimentario es uno que remarca la naturaleza errática de la Revolución que ha tenido que recostarse sobre su archienemigo.
El resultado de todo esto es la desfiguración y el ridículo de todo este proceso político cubano, que no ha podido evitar que la isla importe el 80% de sus alimentos.
El gigantesco aparato de comunicación del régimen negará esta información, pero resulta que provienen de las propias fuentes cubana: Alimport; Mincex y Granma Int.; otras fuentes son: La Jornada de México y el Departamento de Comercio de USA.
Atentamente,
Manuel A. Fermín
