POR: José Antonio Torres
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La Organización Mundial de la Salud establece los procedimientos operacionales a través de los cuales deben atenderse las situaciones que involucran epidemias. La división de alertas y respuestas mundiales afirma que, como parte del alerta y la respuesta ante epidemias y pandemias, los países deben ser capaz de comprobar rápidamente y responder de forma adecuada a las amenazas de enfermedades emergentes y con tendencia a producir epidemias. Esto con la intención de reducir al mínimo el impacto en la salud y en la economía de una población vulnerable a las enfermedades.
El protocolo internacional obliga a que, en materia de enfermedades infecciosas, se alerte a la población cuando sea necesario, se compartan los conocimientos técnicos, se articulen las respuestas necesarias para proteger a los ciudadanos y se comuniquen de manera oficial los datos que involucren a la enfermedad y a sus riesgos.
República Dominicana se ha puesto a la vanguardia en el área del Caribe en la prevención, diagnóstico y control de la chikungunya y el peligroso dengue, en virtud de un protocolo o guía de atención contra ambas enfermedades que cuenta con el aval de la OPS.
Epidemiólogos consultados al respecto insisten en que, contrario a la percepción de algunos sectores, especialmente los más pobres, de que el Ministerio de Salud no ha está enfrentado con responsabilidad el virus, la realidad es que los esfuerzos y acciones del organismo oficial son tangibles para evitar una pandemia de la enfermedad.
Se ha visto a través de los medios de comunicación al ministro Freddy Hidalgo, dirigiendo operativos de prevención y combate de la chikungunya, con programas bien focalizados, incluidas visitas a los hogares para aplicar cloro y otras sustancias anti bacterianas en los envases de agua focos donde se anida el mosquito que transmite esa enfermedad y el dengue.
También ha sido notoria la participación de militares, juntas de vecinos, profesores y estudiantes en los operativos contra el mosquito reproductor. Esta enfermedad es una realidad y debemos acostumbrarnos a combatir los focos de reproducción del mosquito, ya que el mal nos afecta a todos y la solución debe ser colectiva

