Con el aumento de la presencia militar estadounidense, Haití se convierte en escenario de ensayo de nuevos diseños de intervención. La ocupación en Haití facilita misiones de espionaje en mayor escala contra Cuba y hace más descarada la injerencia en República Dominicana.
Con aparente ingenuidad, y a veces con evidente mala intención, comentaristas dominicanos repiten que en Haití nada hay de interés para Estados Unidos. ¿Temen, acaso, perder, reconociendo el peso del factor geopolítico, los dividendos que deja la manipulación? ¿Temen verse obligados a cuestionar, sin medias tintas, a Leonel Fernández y a Hipólito Mejía, que han aceptado la presencia militar yanqui en nuestro país en desmedro de la soberanía?
Retuercen la verdad histórica, y hasta las noticias que ellos mismos han reseñado.
La ocupación de Haití en 1915 (un año antes que la intervención militar aquí), se prolongó hasta 1934 y dejó montado un esquema de servilismo. En 1981 (Administración Reagan), en Haití se implanta un modelo patrocinado por la Agencia de Desarrollo (USAID), y la siembra de alimentos se destina a la exportación. Quedaron en ruina los productores de arroz y se multiplicó el hambre. Las ganancias fueron para los exportadores asociados a los intereses yanquis. En la década de 1980, el salario real disminuyó en un 56%.
Quienes dicen que en Haití nada hay, ignoran (adrede) la capacidad para exprimir que tiene el poder estadounidense.
El golpe en 1991 contra un gobierno popular que apenas duró 7 meses, dio paso a una junta militar que mató más de cuatro mil haitianos. En 1994, la Administración Clinton invadió Haití llevando de la mano al derrocado Jean Bertrand-Aristide, pero millonario en dólares y comprometido a privatizar las fábricas de harina y de cemento.
Ese simpático modelo de invasión se aplicó luego en Kosovo. ¿No es lógico pensar que ahora, cuando EU siembra bases militares y se impone a las potencias europeas, busca alzarse con el control de Haití?
El protagonismo de Aristide, desde dentro y desde fuera de la Presidencia, chocó con los intereses de una parte del empresariado haitiano, y, en el año 2004, Estados Unidos apoya otro golpe de Estado en su contra… A partir de ese punto, la memoria alcanza… ¿O no?
Si nada les interesa en Haití a los halcones, ¿por qué gastan más de 4 millones de dólares por día en mantener tropas y equipos en esa tierra llena de cadáveres y de hambre?

