El párroco Manuel Bodenlle, del sector de Cristo Rey, deploró el derroche de dinero ajeno que exhiben funcionarios del gobierno, mientras millones de dominicanos se mueren de hambre. Aunque no mencionó nombre, puso de ejemplo a un jerarca del área económica que gastó una millonada en la boda de una hija. ¡Esto no tiene madre!
El enriquecimiento ilícito, mediante los dineros del erario, ha sido una de las características de las tres gestiones gubernamentales de Leonel Fernández. Es una verdadera fiesta lo que se ha hecho con los recursos del contribuyente.
Y esa alarmante corruptela, es la causante de los graves problemas sociales. ¿Quién puede pensar en la oferta de servicios públicos eficientes, si no hay dinero? Y no hay dinero para educación, salud, energía eléctrica, viviendas, agua potable y seguridad ciudadana, porque sencillamente se queda en los bolsillos de los funcionarios.
¿De qué ha valido que el gobierno haya aumentado la deuda externa hasta llevarla a 22 mil millones de dólares, si los problemas sociales, en vez de solucionarse, se han incrementado? ¿De qué sirve que el gobierno haya elevado la recaudación tributaria a niveles sin precedentes, si cada día la situación de la gente es peor?
En este país sólo les está yendo bien (¡pero muy bien!) a Leonel, a Margarita y demás funcionarios gubernamentales, los cuales lucen rosaditos del bienestar económico, porque hace tiempo que se mataron el hambre y hoy exhiben opulencia y llevan una vida de francachela.
Ese contraste socioeconómico que hay entre la población y sus funcionarios públicos es motivo para que en el país se produzca un estallido social, pero la gente, pacientemente, ha decidido esperar el 20 de mayo para elegir a Hipólito y a Luis y empezar a resolver los grandes problemas heredados de esta corrupta y deficiente administración, creadora, en gran medida, de los males sociales que nos aquejan.
