Resulta muy extraño el escarceo que ha vuelto a surgir sobre el gravamen para la instalación del servicio telefónico de emergencia después del Gobierno anunciar que asumiría el costo.
El barullo desatado por los legisladores sobre el insólito gravamen para financiar el 911 hace pensar que se trata de una maniobra con el propósito de crear las condiciones al presidente Danilo Medina para un golpe de efecto mediático.
No sólo es inconcebible que la ciudadanía tenga que incurrir en gastos adicionales en materia de seguridad, sino que ya el Gobierno había adelantado que cargaría con los 50 millones de dólares que supone la creación del proyecto.
La buena imagen del Presidente quedaría más fortalecida al rechazar un impuesto tan insólito e impopular como el que se ha planteado para financiar el servicio de emergencia. Y al asumir el costo de un proyecto que, si funciona como se ha planificado, contribuirá con la seguridad ciudadana y el orden público.
