Si en el incendio del vertedero de Rafey actuaron manos criminales, como denunció el alcalde de Santiago, Abel Martínez, al calificarlo de acto vandálico, el caso tiene que investigarse a fondo para establecer responsabilidades.
Martínez, quien desde que se instaló en el Ayuntamiento ha tenido que lidiar con distintos frentes, tiene que colaborar con toda la información que posea para que se aclare el denunciado atentado contra el medio ambiente. Criminal o como fuere, el incendio afecta tanto la salud de la población como el desenvolvimiento de las actividades del cabildo y toda la comunidad.
No se puede permitir que bajo ninguna circunstancia pueda quedar impune un suceso tan preocupante. Las autoridades tienen que hace todo lo que esté a su alcance para establecer las debidas responsabilidades. Pero también hay que advertir que por los problemas que ha confrontado Martínez hay que evitar que la investigación se aparte siquiera un ápice del objetivo de aclarar el caso.

