La raza humana enfrenta un nuevo desafío ante esta pandemia del coronavirus que ha convertido el planeta en un campo de batalla ante un enemigo invisible, tenaz y eficiente pero que gracias al espíritu indomable del hombre y la gracia de Dios terminará siendo vencido si logramos mantener la esperanza. Ante las grandes vicisitudes y pruebas podemos escoger tres caminos; La rebeldía, el miedo o la esperanza, donde solo la esperanza mantendrá nuestra moral en alto para encontrar las soluciones, vencer los obstáculos y prevalecer. Esta grave crisis que ha paralizado prácticamente todas las naciones del mundo sin dudas nos legara, ya lo está haciendo, grandes cambios en la conciencia del ser humano sobre lo frágil que puede ser su existencia donde a la hora de la verdad es más valioso y trascendente lo que no podemos ver. La suma de voluntades, el esfuerzo, el sacrificio y el intelecto trabajan actualmente a nivel internacional para enfrentar esta agresión a la salud humana buscando soluciones sobre la marcha y de manera definitiva a esta contingencia. Por un lado China y EE.UU. lideran la carrera hacia la vacuna de la COVID-19, para la que hay medio centenar de candidatas en todo el mundo en una movilización científica sin precedentes habiendo ya más de 900 investigaciones en marcha. La vacuna no es la única meta de esa carrera: conseguir antivirales y antisueros también salvaría muchas vidas. Hasta la fecha la expansión del virus en casi 170 países ha infectado a casi 800,000 personas, matando a más de 37,000 y las cifras en aumento cada día. Existen actualmente estudios y pruebas de potenciales tratamientos; El Remdesivir elaborado originalmente para tratar el ébola, parece tener potencial contra los coronavirus según pruebas de células cultivadas en laboratorios. La cloroquina / hidroxicloroquina utilizada por años para tratamiento de la malaria, vía oral, barato, probado en combinación con la Azitrimicina. El Ritonavir y lopinavir utilizadas para el tratamiento del VIH. El Ritonavir/lopinavir e interferón-beta una molécula que ayuda a controlar la inflamación y que ha mostrado ser efectiva en animales infectados con síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). Existe otro tratamiento experimental para los pacientes más graves: la transfusión directa de plasma sanguíneo de personas recuperadas de la infección, obteniendo así su “plasma hiperinmune” para fabricar medicamento experimental a partir de las inmunoglobulinas hiperinmunes que son las proteínas generadas por el cuerpo humano para combatir la infección y que de ser eficaz podría utilizarse en la lucha contra esta pandemia del coronavirus. En fin debemos mantener la esperanza viva, apostar a la ciencia y sobretodo tener fe en Dios de que juntos saldremos victoriosos.

