EL NUEVO HERALD. Seguir los pasos de Martín Dihigo ha sido la aspiración generacional de peloteros cubanos.
Pero cuando ese recorrido desea darlo un familiar, la tarea se hace mucho más exigente por el lugar que ocupa una leyenda que tiene su nombre ubicado en el Salón de la Fama en cuatro sitios diferentes: Cooperstown, Cuba, México y Museo de las Ligas Negras Estados Unidos en Missouri, Kansas City.
Con la convicción de que se puede llegar a ser una estrella sin necesidad de tener el mismo nivel del inmortal, su nieto del mismo nombre, Martín Dihigo Herrera, aspira a convertirse en pelotero profesional y jugar en Grandes Ligas, donde su abuelo no pudo actuar por la discriminación racial.
Estoy consciente de que el nombre de mi abuelo es un punto de referencia que no se puede pasar por alto, indicó el muchacho. Sé que la responsabilidad es grande, pero estoy listo a hacer el máximo esfuerzo.
Dihigo Herrera, de 21 años y de La Habana, llegó a Estados Unidos hace sólo semanas vía de la reunificación familiar.
A su edad, un pelotero con talento debe estar jugando en Series Nacionales en la pelota cubana y en Ligas Menores si lo hace en Estados Unidos.
Sin embargo, a Dihigo Herrera le pesó apellido.
Su primer paso en el deporte de las bolas y los strikes lo dio en la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE), luego pasó a la Escuela Superior para Atletas (ESPA) y por último estudió Cultura Física.
Se vio estancado cuando lo mantuvieron desde los 18 años como reserva de los Industriales.

