La que podría ser la última comedia de esta temporada en vista de que se avecinan cuando menos siete proyectos de géneros que involucran el drama, el documental, el misterio, la narración histórica y las aventuras de acción, Megadiva logró anoche hacer reir a mandíbula batiente a centenares de personas que abarrotaron dos salas del Malecón Center para la premiere de esta tercera producción de Roberto Ángel Salcedo.
La cinta, inscrita en un estilo ya conocido y que satisface al gran público que acude a divertirse y molesta a los críticos que le aplican criterios estrictos sobre el quehacer del cine como arte, va a gustarle a la gente común. Es este el tipo de película comercial que cumple un papel como producto de mercado, pero que dista de ser un aporte crucial a la estética de un cine que, como el dominicano, se esta construyendo y que necesita definir una personalidad originada en lo local y con perspectivas de universalizarse.
No obstante, Megadiva tiene sus aportes técnicos y estéticos comenzando con su entrada u oppening realizado con animaciones de computadoras en el cual giran los símbolos del megadivismo hasta conectar con la primera escena filmada de la película.
Una fotografía bien lograda, en lo que supera a otras producciones locales, Megadiva tiene buen ritmo, una edición adecuada y una musicalización dentro de los cánones que demanda una producción de este tipo. No es el tipo de película que se pueda condenar por no tener nada positivo. Tiene sus aportes y deben serle reconocidos. Las objeciones que se le pueden hacer van desde la falta de desdoblamiento histriónico de muchos de los actores, los cuales, provenientes de la televisión, aun no logran pasar esa frontera invisible para muchos pero necesaria y urgente para entonces actuar con sentido cinematográfico. Muchos de ellos son el mismo personaje viceral televisivo. Hay que aprender a actuar para cine, que es notablemente distinto que hacerlo para televisión o para el teatro. Todas estas actuaciones y sus circunstancias demandan una manera específica de ser abordada. La manera de contar la película es un acierto que le imprime dinamismo, agilidad y facilita el desarrollo ágil de los hechos.
Jessica Grau y José Manuel Rodríguez son a nuestro juicio las mejores actuaciones. Fausto Mata es demasiado el Fausto Mata conocido aun cuando es efectivo en su papel de comodín actoral entre las acciones de Salcedo. Irving es naturalmente gracioso, pero al igual que Cuquín, necesita una buena dirección para darle profundidad de cine a sus papeles. Nuryn Sanlley encara un papel dramático y ratifica que se encuentra ahora en uno de los picos interpretativos más intensos y brillantes de su carrera.
Megadiva corre a favor de la corriente de cara a la taquilla por sus componentes notablemente comercial, comenzando con el cartel oficial en el cual el rejuego imaginativo de la creación publicitaria cedió unos pasos a la promoción directa y marcadamente patriarcal al exponer tan de primer plano el cuerpo de la Grau.
Otro aspecto a favor de la cinta es su mensaje final en que se plantean valores que revisan la esencia megadivista. Pueden ir a verla con un grano de sal. Vale la pena respaldar este proyecto con todos y cada uno de sus aspectos a mejorar

