En el pueblo de Macondo, convertido en Universal por Cien Años de Soledad de García Márquez, hubo una pandemia local, que fue «La peste del insomnio», donde la gente comenzó a soñar despierta.
Su consecuencia más terrible no fue la falta de sueño, sino que los habitantes de Macondo comenzaron a perder la memoria y volvieron al pasado donde las cosas eran tan recientes que carecían de nombres, como narra el autor.
La salida más práctica al olvido fue comenzar a ponerles a los enseres domésticos títulos con sus nombres, olvidados en la memoria colectiva. En el mundo moderno, muy a la distancia de aquella comarca, hay un cuento famoso, que es el del hombre que confundió la cabeza de su mujer con un sombrero.
Pero hay otro que no figura en la literatura, el de un cuñado nuestro que se acostó una noche pasado de contento tras unos tragos y se levantó a la medianoche orinando en la cartera de la mujer, al confundirla con la bacinilla.
La memoria es el recurso más eficiente del cerebro para concebir e interpretar la realidad. De ahí que la enfermedad del Alzheimer es una tragedia humana, ya que no solamente consiste en olvidar los nombres de las cosas materiales, sino también de los seres más queridos.
La historia, además de que no se mejora ni se reescribe ni es como pudo haber sido, sino como fue, es la memoria colectiva, sin la cual resulta imposible explicarse la actualidad.
Por: Rafael Grullón
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