Por E. EDUARDO CASTILLO y KATHERINE CORCORAN, Associated Press
MEXICO (AP) — El primer candidato independiente a gobernar un estado de Méxicoencabezaba las encuestas a boca de urna tras concluir las votaciones del domingo de elecciones parlamentarias y locales, marcadas por esporádicos incidentes de orden público ocurridos al sur del país.
En una jornada electoral vista por algunos analistas como una prueba para el mandato del presidente Enrique Peña Nieto, la candidata del oficialista Partido Revolucionario Institucional, o PRI, del estado norteño de Nuevo León, fronterizo con Texas, se encontraba detrás del aspirante independiente Jaime Rodríguez, conocido como «El Bronco», quien tenía una ventaja de al menos seis puntos en un sondeo a boca de urna realizada por la cadena de televisión nacional TV Azteca.
La encuesta de la televisora, sin embargo, tuvo un margen de error de más menos 3,8 puntos porcentuales. Otros medios nacionales también le dieron una ventaja al candidato independiente.
La candidata del PRI, Ivonne Alvarez, reconoció que la votación estaba cerrada. La popularidad de Rodríguez ha sido atribuida al descontento generalizado de los votantes con los partidos políticos tradicionales, que se han visto manchados por diversos escándalos en los últimos años.
Rodríguez se mostró confiado de que el conteo oficial de votos confirme las tendencias que muestran las encuestas a boca de urna.
«Va a ser un gobierno ciudadano y Nuevo León será el inicio de esta segunda revolución mexicana que cambiará la conciencia», dijo el hombre en un mensaje a sus simpatizantes desde Monterrey, la capital estatal y la tercera mayor ciudad del país.
Esta es la primera ocasión en que se permite contender a candidatos no afiliados a ningún partido político, gracias a una reforma electoral aprobada el año pasado.
Pero aunque la atención se ha centrado en «El Bronco», en la contienda no hubo una importante participación de candidatos independientes, en parte por lo que varios críticos de la reforma señalaron como obstáculos que se quedaron en la reforma como, por ejemplo, el acceso a mucho menos financiamiento público comparado con el que reciben los partidos políticos.
En estas elecciones salieron a votación 500 escaños de la Cámara de Diputados, las gobernaciones de nueve de los 31 estados del país, además de cientos de alcaldes y legisladores locales.
Para la cámara baja, sin embargo, no más de 50 candidatos independientes lograron su registro. A nivel estatal, sólo unos cuantos lograron registro para puestos locales, como «El Bronco», un apelativo que hace referencia a una persona atrevida y difícil de controlar.
El PRI busca mantener la primera fuerza en el Congreso en momentos en que la popularidad del presidente Peña Nieto ha ido a la baja.
Estas elecciones suelen atraer poca atención, pero en esta ocasión ha sido distinto por llamados a boicotear, diversos hechos de violencia previos y el descontento social hacia los políticos.
Al suroeste de México hubo la quema de material electoral y protestas, aunque en el resto de país las votaciones transcurrieron con relativa normalidad.
El presidente Peña Nieto dijo en un mensaje en cadena nacional tras el cierre de las urnas que pese a intentos de «desanimar a la población», varios millones salieron a votar en lo que calificó de un llamado para «rechazar la violencia y la intolerancia» en el país.
«Considerando los desafíos que enfrentaba esta jornada electoral, el balance es positivo», dijo antes el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova. Refirió de los más de 148.000 centros de votación, sólo no se instalaron unas 449.
Una misión de observadores de la Organización de Estados Americanos, encabezada por la ex presidenta costarricense Laura Chinchilla, señaló en un comunicado que vio una jornada tranquila en general, «a pesar de incidentes aislados que no afectaron el desarrollo integral del proceso electoral».
El gobierno federal realizó un gran despliegue del ejército, la marina y la policía federal sobre todo en los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, y realizó patrullajes tanto aéreos como terrestres en las zonas más conflictivas.
En Chiapas, Oaxaca, Guerrero hubo quema de boletas, urnas de votación y diferente material electoral, y se registraron protestas de quienes llamaban al boicot y hubo enfrentamientos esporádicos que concluyeron con la detención de 88 personas en Oaxaca y 11 en Chiapas, informaron sus respectivas fiscalías
Uno de los incidentes ocurrió en el municipio de Tixtla, en el sureño estado de Guerrero, donde estudiantes, maestros y padres de los 43 alumnos de magisterio desaparecidos en septiembre en ese estado, cuya escuela está en este municipio, se acercaron a las mesas de votación e intentaron convencer a los funcionarios para que les entregaran las boletas electorales, que después quemaron en protesta.
En Oaxaca, manifestantes con la cara cubierta vaciaron un camión con papelería electoral, boletas, urnas y mesas de votaciones en pleno zócalo y lo prendieron fuego a todo al grito de «¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!», en alusión a los 43 estudiantes desaparecidos en Guerrero.
Mientras, en las afueras de esta ciudad colonial, esperaban unos 50 vehículos militares pesados listos para intervenir ante cualquier incidencia y un helicóptero de la marina sobrevolaba la zona.
Hechos similares se repitieron en varios puntos de Oaxaca y Chiapas mientras en el resto del país predominaba la calma.
Más de 83 millones de electores estaban convocados a las urnas.
Prácticamente todas las encuestas han señalado que el partido en el poder mantendría la mayoría de asientos en el congreso y obtendría varios triunfos estatales, a pesar del descontento que algunos han manifestado tanto con las autoridades como por la persistente acción del crimen organizado, que ‘entró’ en la campaña electoral con el asesinato de una docena de candidatos u operadores políticos.
Además, los problemas en los partidos políticos han provocado la escisión de partidos y el surgimiento de algunos nuevos, sobre todo de la izquierda, y que en estas elecciones participen por primera vez candidatos independientes.
Un conteo preliminar de la autoridad electoral inició tras el cierre de urnas. Poco después de las nueve de la noche (0200 GMT del lunes), se habían capturado apenas el 3,40% de las actas electorales que daban la ventaja al PRI con 28,63%, seguido del conservador Partido Acción Nacional, con 20,51%.
La autoridad electoral tenía previsto dar a conocer un poco más tarde los resultados de un conteo rápido, paralelo a los preliminares, para informar una tendencia de cómo quedaría conformada la cámara baja.
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