Opinión

MI VOZ ESCRITA

MI VOZ ESCRITA

(2 de 3)

El viernes pasado, recreé la forma simple como Hipólito Mejía inició la transformación del campo dominicano, y por qué no se había hecho, luego de 15 años de la fallida intención del presidente Bosch en 1963.

También afirmé que lo que muchos consideraron un milagro fue el fruto de la vocación institucionalista del entonces secretario de Agricultura y hoy expresidente y candidato al crear los Centros de Servicios Rurales Integrados (CENSERI).

Esos centros constituían un auspicioso proyecto de comercialización que el gobierno, a través del Departamento de Economía Agropecuaria de la Secretaría de Agricultura (SEA) coordinó con el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA).

Los Censeri se trataron de ejecutar en 1975, luego de un diagnóstico del sistema interno de comercialización. Fueron creados con los siguientes propósitos: capacitar al sector agropecuario en asuntos de comercialización, crear un banco de información sobre precios, y establecer un plan nacional de siembra en atención al ciclo natural de cultivo de cada producto.

Este proyecto siempre contó con el beneplácito del doctor Balaguer, por su proverbial oposición a la importación de artículos suntuosos y de bienes agrarios que se pudieran producir en el país. Sin embargo, los intereses que se movían detrás de los discrecionales permisos de importación en la SEA, frustraron su buena intención.

Se me ocurre que cuando Hipólito decidió retomar el proyecto de los Censeri, al ilustre estadista lo asaltó un sentimiento de empatía hacia el “Guapo de Gurabo”   que aún perdura, allende la luz o la penumbra que le aguardara en la eternidad. Eso, sólo Dios lo sabe…

Lo que sí sé es que a Hipólito Mejía lo proclamó presidente Balaguer en el 2000, en la primera vuelta. ¿Quién quita que ahora también? Esto, porque Hipólito garantiza la sobrevivencia del Partido Reformista con Alexis Joaquín Castillo, su auténtico heredero.

Nota: El cambio de correo del autor de esta columna, se debe a que el anterior fue inhabilitado por una manipulación de origen desconocido.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación