El flamante y exclusivo Club de los irreciclables quedó constituido hace poco con el inefable reencuentro de Hipólito Mejía y Hatuey De Camps. Dos archi-enemigos de siempre, más allá de la política. El propósito, según los más avezados, es cerrarle el paso hacia la presidencia en el 2012 a Miguel Vargas. Ni Hipólito ni Hatuey le perdonan que con su propio esfuerzo haya llegado tan lejos.
Se dice que desde que Hipólito se enteró de que Miguel tenía la legítima aspiración de ser presidente, le dio a su canchanchán Hernani Salazar, a la sazón incumbente de la Oficina Supervisora de Obras del Estado, los recursos que por ley le correspondían a Obras Públicas, y que supuestamente el señor Salazar es uno de dos o tres testaferros que él tiene para que sus amigos de los medios orales y escritos se den gusto hablando de su hombría de bien para un eventual reciclaje.
Sobre Hatuey y sus resentimientos políticos, pienso que por el bien de su salud fisica y espiritual debe estarse tranquilo, en vez de prestarse a maquinaciones perversas en contra de Miguel. Pensar concienzudamente y con ánimo positivo. Todo en la vida cuando toca lo concerniente a la condición humana, tiene su parte somática y su parte psíquica. Y ésta es más importante, aunque no duele .
Sin embargo, ¡cuánto sufrimiento causa el dolor que no se siente Ese dolor que parece no tener cura ni alivio se aloja en la conciencia; y se manifiesta regularmente con inquietud y ansiedad. Consecuencia lógica debido a una actitud impropia y contraria a lo que en realidad uno siente y quiere expresar; pero que ciertas condiciones alojadas en la sique, lo impiden.
A decir verdad, no sé qué persigue Hatuey. En este caso ni siquiera adquiere vigencia la máxima: el enemigo de tu enemigo, es tu amigo. ¿Por qué? Sencillo. Hay vínculos que, por indisolubles, son eternos. ¡Quiera Dios que lo que dejé en el tintero sea la gran verdad de todo cuanto se estaría entretejiendo para una salida airosa del PRD en el 2012!

