Opinión

MI VOZ ESCRITA

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Tuvo más razón “qu’el carajo” Ramón Alburquerque al apoyar, en tanto director técnico del Comando de Campaña de Hipólito Mejía, el recurso de oposición que incoara el comisionado de justicia Alberto Tavárez, a los fines de que Mariano Germán no fuera designado en las Altas Cortes. Esto no era recomendable.

 No obstante, Germán fue nombrado presidente de la Suprema Corte de Justicia; y antes se había puesto al frente del Tribunal Superior Electoral a Mariano Rodríguez y a Milton Ray Guevara en el Tribunal Constitucional.

De éstos, se asegura que son incondicionales de Agripino.

Si es cierto, la intención de Leonel queda al desnudo. El “action figure’s comeback” del mandatario saliente, va viento en popa…

  Lo inexplicable y penoso es que detrás del designio que se trazó Leonel para garantizar su regreso al Poder, haya dirigentes de la cúpula perredeísta. Uno de ellos, sabe de sobra de lo que son capaces esos “afamados” profesionales del derecho, hoy titulares de las altas instancias, y, a pesar de enterado, los promovió con su “indiferencia”. El Eclesiastés advierte que “todo tiene su tiempo”. No excluye nada ni a nadie.

Sin embargo, hay sujetos que se empeñan en posponer la madurez del carácter, y se comportan como eunucos o pusilánimes; y disimulan no conocer lo que ya tienen aprendido, a sabiendas de que, en ambos casos, son despreciables.

¡Dios libre a mi estirpe de semejante afrenta! De la conducta inmaculada de mis ancestros, yo doy fe con satisfacción y orgullo.

En lo que el hacha va y viene, Leonel estaría conformando paredones políticos que aniquilen cualquier disidencia, por más legal y moral que sea.

La buena fe guardada del funesto artículo 210 de la Constitución de Santana, también, “e’ pa’lante que va, o, en su defecto, que entre el mar”. Si lo duda, y no piensa en las consecuencias, luego, no llore… ¡las lágrimas pueden ser de sangre!

El Nacional

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