Supe por un amigo que cancelaron a 60 personas en Cancillería, en una acción liderada supuestamente por Peralta, pero aprobada por el presidente. ¿Por qué y para qué, a un año de cambio de gobierno, se cancela a alguien?.
Todo parece ser un vendetta entre peledeistas, solo que quienes la ejecutan no entienden que la maldad funciona como un boomerang, es decir, se devuelve. De pronto te da un derrame, un cáncer, se te muere una hija, o un nieto y te preguntas: ¿Por qué a mí? Y no recuerdas que con tus acciones vas acumulando mala energía que un día regresa a sacarte cuentas. En este 2020 comiencen a tomar nota.
El problema es que en esa vendetta se cancelan muchos que no son botellas, gente extraordinaria que está haciendo un excepcional servicio a la Nación. Es el caso de Miguel de Mena, o Mena, fundador de la Editorial Cielo Naranja, quien lleva décadas dando a conocer la literatura dominicana, traduciendo y publicando, de manera honorífica, nuestros textos en el mundo.
Miguelín es autor de la biografía de Pedro Henríquez Ureña (14 Tomos), respetadísimo entre los Ureñistas, y ahora se ha embarcado en la obra completa de Don Pedro, a lo cual dedica todo su tiempo y recursos, con la anuencia de su embajador, un intelectual de fuste y muy buena persona: Rubén Silié, de cuya Embajada MIguelin es Ministro Consejero.
Sabemos que ser intelectual en un contexto de abuso y mediocridad exige autocontrol y sacrificio. En Berlín, Miguel sufrió como embajador a Calventi, a quien considerábamos uno de los nuestros, hasta que nos enteramos de sus abusos contra la empleomanía, a la cual despojó del agua, café, teléfono y hasta papel de baño para ahorrarse gastos. Su viuda y sustituta, también madre del Procurador, no nos merece el más mínimo comentario.
Antes tuvo a otro innombrable intelectual como jefe, quien para ahorrarse recepcionista pretendió que desempeñara esa función porque “hablaba alemán”. Frente a ambos Miguel mantuvo la dignidad de su función, y su razón de ser: el rescate y difusión de la cultura dominicana.
¿Quién fue responsable de incluirlo en los 60? Espero que hayan sorprendido al presidente Medina, ya que Miguelin no es, no ha sido, ni será nunca una botella, ni política ni de ninguna índole.
Hijo adoptivo de Don Juan, es un intelectual de capa y espada cuyo trabajo nos enaltece y nos es vital. Si alguien amerita la condecoración de los Padres de la Patria es él, o un ascenso a embajador de todos nosotros, intelectuales de esta ninguneada nación que tomamos en serio nuestro oficio, nuestra vocación y nuestro deber patrio.

