El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Bautista Rojas Gómez, había acusado al Consejo Ambiental de Constanza de realizar denuncias sin fundamentos, a propósito de la depredación de áreas protegidas de la cordillera Central, donde nacen los principales ríos.
Antes que entrar los ruidosos dimes y diretes, que terminan por convertirse en espectáculo, la entidad suministró al funcionario una relación con nombres y apellidos de los responsables de la destrucción de los recursos de la zona. Pero puede darse por descontado que Rojas Gómez, como político al estilo criollo, dará el caso de Constanza por terminado, a fin de que se olvide.
Lo mismo que hizo con el caso de la carretera que se construye en la cordillera, que tras definirla de la clandestina ordenó una investigación. Hoy nadie conoce unos resultados que no hay que pedirle, sino que él debe ofrecer como parte de sus funciones. Con los supuestos depredadores puede darse por descontado que pasará lo mismo.

