BELMOPÁN, Belize. Los Ministros y Secretarios de Agricultura y Ganadería de México, Centroamérica y la República Dominicana definieron la implementación de un programa de Variables Climáticas y Sanidad Agropecuaria en la región.
La iniciativa que busca definir e implementar medidas de prevención y control de plagas y enfermedades asociadas al cambio climático, como puede ser la roya del café, el pulgón amarillo del sorgo o el gorgojo descortezador del pino, entre muchas otras.
El programa implica la creación de un sistema integrado por los directores de Salud Animal, Sanidad Vegetal, Servicios Cuarentenarios e Inocuidad de los Alimentos; de los países de la región. Ellos llevarán a cabo el proceso de análisis de riesgos climáticos mientras el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) coordinará el programa y desarrollará una plataforma electrónica para la creación de mapas y georreferenciación del riesgo.
La iniciativa se creó en el marco de la reunión del Comité Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (CIRSA) que se realizada este día en Belize y en la que participan los Ministros y Secretarios de Agricultura y Ganadería de nueve países de la región (México, Belize, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la República Dominicana).
El programa también incluye a delegados de los Servicios Meteorológicos Nacionales, al departamento del clima de los Ministerios y Secretarías de Agricultura de los países, productores, organismos de investigación y la academia; con el fin de llevar a cabo procesos de análisis del riesgo a nivel nacional y la comunicación de las medidas a desarrollar en los diferentes sistemas agrícolas, pecuarios, acuícolas y forestales en la región del OIRSA.
El riesgo productivo vinculado al clima, y la presencia de plagas y enfermedades, es el principal factor de riesgo asociado a la producción agropecuaria.
Las inundaciones sufridas por la región como consecuencia del fenómeno de la niña durante 2011 y 2012, así como la reciente sequía registrada en el 2015-2016; han ocasionado severas pérdidas en infraestructura, comercio y agricultura en general. Estas pérdidas, en la mayoría de los casos, equiparan el crecimiento neto en el Producto Interno Bruto (PIB) de los países, contrarrestando así el efecto que muchas de las políticas de desarrollo tienen para la creación de empleo, ingreso y seguridad alimentaria.

