Opinión

Miriam Germán

Miriam Germán

El Consejo Nacional de la Magistratura se apresta, en estos momentos, a la evaluación y posterior ratificación de jueces de la Suprema Corte de Justicia, y a recibir nuevos(as) aspirantes a esos cargos.

El proceso es guiado por un jurado de alto nivel, conforme lo dicta la Constitución Dominicana en los artículos 178 y 179. Estas personalidades tienen sobre sus hombros darle al país un conjunto de jueces y juezas que honren su papel respetando, en su ejercicio, a la comunidad nacional dominicana. En este caso, entiendo que el lema debe ser: “Lo mejor, de lo mejor, a la Suprema”.

Este proceso de escogencia, mediante entrevistas a quienes aspiran a la ratificación, llevó a Miriam Germán, actual jueza de la Suprema, a una evaluación que subió la temperatura en el auditorio cuando el Procurador General de la República Jean Alain Rodríguez inició la evaluación basándose, principalmente, en documentos anónimos que había recibido, donde se cuestiona a Miriam Germán Brito, cuya fama de persona íntegra ha corrido desde hace mucho tiempo en el país, y esto no es ignorado por el procurador .

Ha molestado a muchas personas (incluidas las redes sociales) el interrogatorio del procurador a la jueza Miriam, pues quizá sin proponérselo la convirtió en víctima, y él en su verdugo. A veces se piensa que lo elevado de un cargo público como el de Procurador, obliga a actuar siempre con madurez y comedimiento, y que tiene un equipo asesor para, en ciertos casos, saber cómo decir, y qué decir, pues no son pocos los ojos y los oídos pendientes de su actuación. Pero parece que no siempre es así. Todo obró diferente, y se levantó una oleada de voces y posturas en su contra, y a favor de la jueza.

A esas voces de mansos y cimarrones que se mueven en coyunturas, con intereses consabidos, no les interesa ver las cosas que yacen más allá de la forma, y que son la esencia del asunto, por eso olvidan o no dan importancia a que Miriam Germán, en el caso de Odebrecht, echó por el suelo la acusación presentada por la Procuraduría, donde están comprometidas personas de gran poder económico, procedentes de partidos políticos tanto de oposición, como del gobierno, del empresariado, y del Congreso Nacional.

La jueza, conforme a la evaluación que hizo del trabajo del Ministerio Público, consideró, prácticamente, que todos los presos del caso Odebrecht debían ser liberados.

Esto es más grave aún si se considera la estrecha amistad de Miriam con Víctor Díaz Rúa, uno de los más señalados en el caso Odebrecht. Con lo dicho, ella llevó un mensaje de satisfacción y felicidad a todos los involucrados, que por algo están en la acusación, sindicados como los presuntos responsables del escándalo de corrupción y criminalidad más grande que el país había encarado.

El Nacional

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