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MIU califica imprudencia Primer Ministro Ralph Gonzalves introducir tema RD-Haití en Cumbre CELAC

MIU califica imprudencia Primer Ministro Ralph Gonzalves introducir tema RD-Haití en Cumbre CELAC

El Movimiento Izquierda Unida (MIU) de República Dominicana consideró un acto de imprudencia y una desafortunada intervención la del Primer Ministro de San Vicente y Las Granadinas, Ralph Gonzalves, al colocar sin estar en agenda el tema de la Sentencia 0168/13 del Tribunal Constitucional dominicano durante la «II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en La Habana, Cuba.

«La Cumbre, sin dudas, fue un éxito para la unidad y la integración, expresando «la voluntad irrenunciable- como se subraya,-de fortalecer este espacio de diálogo político efectivo» y reconociendo que » hemos sido, somos y seremos diversos», o lo que es lo mismo, que la unidad anhelada se basa en el respeto a la pluralidad y la diferencia», planteó la organización política que lidera Miguel Mejía.

No obstante, consideró que en este marco, la nota discordante fue, aparte de la ausencia del Presidente de Panamá por razones injustificables e ideologizadas, la desafortunada intervención del Primer Ministro de San Vicente y Las Granadinas, Ralph Gonzalves, quien equivocando el escenario y los propósitos unitarios de los reunidos, continuó en sus diatribas contra el Gobierno de República Dominicana por respetar la Sentencia 0168/13 del Tribunal Constitucional, relativa a la ciudadanía de los hijos de inmigrantes ilegales residentes en el territorio nacional.

El MIU deploró que, violando el protocolo acordado en la reunión y burlando lo que los organizadores habían asegurado previamente, el Primer Ministro Gonzalves pusiera en aprietos a los anfitriones cubanos que presidían las sesiones, razón por la cual sostiene que debió ser llamado al orden por apartarse de los temas pactados en la II Cumbre de la Celac.

A continuación colocamos de modo Íntegro el Texto de la Posición Fijada al Respecto por el MIU, en la persona de su Secretario General, Miguel Mejía:

 

«Los días 28 y 29 de enero, en la Habana, Cuba, tuvo lugar la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Contando con la presencia de la aplastante mayoría de los Jefes de Estado y Gobierno de los países miembros, que reunidos en deliberación libre de tutelas foráneas y con un espíritu constructivo y amplio, concluyeron con la firma de una histórica Declaración de 83 puntos, la Cumbre nos ha entregado un programa de acción hacia el futuro, uno de los documentos más completos, prácticos y a la vez, más elevado de miras que se hayan conocido tras clausurar reuniones de este tipo.

«Y es lógico que haya sido así. Tras el rotundo éxito de esta Segunda Cumbre de la CELAC hay un largo y angustioso camino recorrido, que no ha estado exento de derrotas, fracasos y retrocesos. Desde aquel Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por el Libertador Simón Bolívar, en 1824 y celebrado dos años después, la idea de unir a los países latinoamericanos y caribeños en un frente común en defensa de sus libertades, su independencia y la búsqueda del bienestar de sus pueblos, se mantuvo latente, aunque detenida por la desunión, los intereses egoístas de las oligarquías locales y luego la interferencia del imperialismo norteamericano. Hoy los tiempos han cambiado.

«Después de antecedentes integracionistas signados por la hegemonía norteamericana en el área, como fueron la Unión Panamericana y la Organización de Estados Americanos (OEA) y especialmente tras el triunfo de la Revolución cubana y la Revolución Bolivariana de Venezuela, comenzó a cambiar la correlación de fuerzas a favor de constituir instrumentos de integración efectivos y reales, libres y plurales, como son los pueblos de la región. El declive de la hegemonía norteamericana, a nivel mundial y el retorno de la multipolaridad, tras la desaparición, a fines del siglo pasado, de la URSS y el campo socialista, han contribuido también a que estos proyectos sean hoy una palpable realidad.

«En efecto, otros aires más libres, más pacíficos, más solidarios, más neutros, se respiran en la región. El último gran conflicto armado, el de Colombia, está en vías de solución. En el resto de los países, de manera mayoritaria, se encuentran instalados gobiernos democráticos que cuentan con el respaldo popular. Los mismos, con enfoques y objetivos diversos, están coincidiendo en la construcción de modelos de sociedades alternativas, muy alejadas de aquellos enfoques neoliberales y entreguistas que fueron impuestos hace varias décadas y que tantos retrocesos, angustias y sufrimientos costaron.

«Esta unidad de propósitos es lo que explica la histórica definición que se puede leer en la Resolución de la Segunda Cumbre de la CELAC y que define el objetivo histórico, la razón de ser y la visión estratégica de la propia CELAC. Así ha quedado definida: Fortalezcamos nuestras democracias y todos los derechos humanos para todos; demos mayores oportunidades a nuestra gente; construyamos sociedades más inclusivas; mejoremos nuestra productividad; estrechemos nuestro comercio; mejoremos nuestras infraestructuras y conectividad y las redes necesarias que unan cada vez más a nuestros pueblos; trabajemos por el desarrollo sostenible, por superar las desigualdades y por una más equitativa distribución de la riqueza, para que todas y todos sientan que la democracia le da sentido a sus vidas. Esa es la misión histórica de la CELAC».

«La Cumbre, sin dudas, fue un éxito para la unidad y la integración, expresando «la voluntad irrenunciable- como se subraya,-de fortalecer este espacio de diálogo político efectivo» y reconociendo que » hemos sido, somos y seremos diversos», o lo que es lo mismo, que la unidad anhelada se basa en el respeto a la pluralidad y la diferencia, así como a la libre determinación de los pueblos en definir sus instituciones y el sentido de su desarrollo.

«En este marco, la nota discordante fue, aparte de la ausencia del Presidente de Panamá por razones injustificables e ideologizadas, la desafortunada intervención del Primer Ministro de San Vicente y Las Granadinas, Ralph Gonzalves, quien equivocando el escenario y los propósitos unitarios de los reunidos, continuó en sus diatribas contra el gobierno de República Dominicana por respetar la Sentencia 0168/13 del Tribunal Constitucional, relativa a la ciudadanía de los hijos de inmigrantes ilegales residentes en el territorio nacional. Violando el protocolo acordado en la reunión; burlando lo que los organizadores habían asegurado previamente y poniendo en aprietos a los anfitriones cubanos, que presidían las sesiones.

El sr Gonzalves debió ser llamado al orden por apartarse de los temas pactados, lo que obligó al presidente dominicano, Danilo Medina, a utilizar su turno en la palabra para refutar sus declaraciones con una argumentación provista de estadísticas y cifras muy elocuentes.

«Este proceso migratorio, que soberanamente la República Dominicana va a celebrar- declaró el presidente Medina- y que no aceptamos imposiciones de nadie, no importa que el país sea chiquito o sea grande, es una decisión soberana… y no aceptamos que nadie, absolutamente nadie, juegue con la soberanía dominicana».

«Nunca este tema debió llegar al Plenario de la Cumbre. No se trata de un asunto que une, sino que divide. Y si lo que la Cumbre buscaba, con toda razón, en esta decisiva reunión, era la integración y la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz, entonces todos los diferendos y litigios bilaterales existentes debieron ser puestos a un lado, en aras del bien común. No para que no se resuelvan, sino para que se resuelvan mediante conversaciones bilaterales amistosas, incluso, como en este caso, contando con el acompañamiento y la mediación de países como Venezuela.

«No hace falta poner de acuerdo a los gobiernos de Haití y República Dominicana en un asunto que les atañe y para cuya solución las partes tienen suficiente capacidad de diálogo bilateral. Sacarlo de su contexto natural no es acercar la solución, sino alejarla, enconando las diferencias. Al sr Gonzalves, evidentemente, le faltó tacto, sentido de la historia y también sentido común. Si bien es cierto, como ha señalado el periódico «El País», de España, que el incidente provocó que el presidente Medina tuviese que dedicar su intervención a este tema puntual, también lo es que los participantes en la Cumbre y la opinión pública internacional tienen en el texto de su intervención un compendio de argumentos irrefutables, antes prácticamente desconocidos, que avalan el respeto del gobierno dominicano a la Sentencia 0168/13 del Tribunal Constitucional y demuestran, a la vez, que se está trabajando seriamente por la regularización de los in migrantes ilegales en el país, en un marco de respeto a su dignidad y de justicia.

«La Segunda Cumbre de la CELAC, en su Declaración final, no hace alusión, como es lógico a este desacuerdo, como tampoco lo hace a otros que existen en la región. Defendiendo su vocación unitaria, la Cumbre abordó el tema de Haití en su numeral 24 y el de los flujos migratorios en la región, en su numeral 26. En ambos casos, la Declaración los aborda de manera general y con respeto a las posiciones de las partes, sin mencionarlas expresamente. También debemos señalar que en su numeral 82 se afirma haber tomado nota del ofrecimiento del gobierno de República Dominicana de acoger la Cumbre de CELAC, a celebrase en el 2016, intención expresada, oficialmente, desde el año 2013.

«Los resultados de la Segunda Cumbre de la CELAC deben llenar de orgullo y esperanza, no sólo a los pueblos de la región, sino al resto de los pueblos del mundo. Un continente y unas islas que fueron antes escenario del enfrentamiento encarnizado, el saqueo, la esclavitud y la explotación de potencias coloniales e imperios voraces, hoy emerge como un ejemplo de convivencia pacífica, unidad, solidaridad y justicia.

 

«No hay ni puede haber espacio para las divisiones cuando lo que está en juego no es sólo nuestro futuro, sino el futuro de la Humanidad».

 

 

El Nacional

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