Su amplia cultura, su curiosidad universal, su eficaz escritura y su capacidad de síntesis, le permitieron desentrañar los aspectos fundamentales de la vida cultural y política mexicana del pasado y del presente.
Sus posiciones políticas y su perspectiva crítica lo llevaron, desde el inicio de su carrera periodística, a dar cuenta de todos aquellos fenómenos literarios, sociales y culturales que implicaban un desacato al autoritarismo, el orden establecido y el conservadurismo.
De ahí su interés en el movimiento estudiantil de 1968, los ídolos populares (El Santo, Cantinflas), el movimiento feminista, las figuras contestatarias de izquierda y los personajes o acontecimientos que en algún sentido implicaban un avance de las ideas progresistas y un rechazo a toda posición intolerante y retrógrada).
De ahí también la importancia que le dio a la promoción de los derechos de las minorías sociales, la educación pública y la lectura. Sus detractores criticaron su postura en favor de la despenalización del aborto y en contra de la tauromaquia.
Puede decirse que fue el padre de la crónica moderna en México. Sus innovaciones técnicas y la diversidad de registros que pueden observarse en sus textos cambiaron la faz del género de la crónica de manera tal que ningún cronista mexicano posterior a él está exento de su influencia.
No sólo eso: la potencia creativa que Monsiváis le otorgó a la crónica permitió que se le considerara no sólo un subgénero o género menor. La obra de Monsiváis no puede desligarse del hecho de que la crónica haya sido revalorada en el ámbito literario en México.
Si un elemento recorre toda la obra de Monsiváis es el humor ácido unido a la inteligencia crítica.
Por ello, la ironía es una de las aristas fundamentales para entender sus textos. La ironía como crítica mordaz frente a la realidad intolerable, pero también como regocijo ante el agravio o daño recibidos.
Esto es claramente visible en otro de los géneros a los que acudía con frecuencia Monsiváis: la sátira política. En su columna «Por mi madre, bohemios» compila declaraciones de políticos, empresarios, representantes de la Iglesia y otros personajes de la vida pública, mofándose de su ignorancia o de su visión limitada del mundo y exhibiendo la demagogia de las clases que gobiernan al país.
Como cronista, ensayista y amante de la poesía culta y popular, Carlos Monsiváis fue el escritor que mejor interpretó el pulso del México contemporáneo.
Su trayectoria incluye más de 50 títulos, entre los que se cuenta Aires de familia, «Los rituales del caos» y. Cultura y sociedad en América Latina» (2000). A principios de marzo de este año presentó su última obra, «Apocalipstick», una recopilación de crónicas de la capital mexicana.
Fue reconocido con múltiples galardones como el Premio Anagrama de Ensayo 2000 y el de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2006 (anterior premio Juan Rulfo), además de doctorados honoris causa por universidades como la de San Marcos (Perú) o de Arizona (Estados Unidos).

