Con el contundente golpe al narcotráfico que ha significado la muerte del capo Nemesio Oseguera (El Mencho), el gobierno de México no solo fortalece su autoridad moral en la lucha contra los grupos criminales, sino que pulveriza uno de los pretextos enarbolados con frecuencia por el mandatario estadounidense para incursionar en el territorio.
El Mencho, por quien se había ofrecido una recompensa de 15 millones de dólares, era en la actualidad, a sus 59 años, el capo más poderoso de México, la región y posiblemente del planeta. Lideraba el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su eliminación, que desató una creciente ola de violencia en México, fue resultado de una labor de inteligencia que contó con la colaboración de agencias estadounidenses.
Gracias a la información, las fuerzas armadas mexicanas ubicaron a El Mencho, quien fue abatido en un operativo por tierra y aire después de verse con una amante. Estaba oculto entre la maleza en una zona de Jalisco cuando fue atacado por tropas militares.
Pero su muerte desató una intensa jornada de violencia que en las primeras horas dejó unos 79 muertos, incluyendo 25 militares, vehículos incendiados y cuantiosos daños.
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Con la muerte de El Mencho, la presidenta Claudia Sheinbaum demostró que su gobierno está decidido a combatir los cárteles de la droga, cuyas operaciones han generado no solo fama, sino que han sido utilizadas como pretextos por el estadounidense Donald Trump para amenazar con sanciones e incluso intervenir en el territorio.

