Adoro a mi dentista porque siempre es súper puntual, pero en la última cita surgió una emergencia y tuve que esperar más de una hora. Mientras esperaba, quería contestar algunos de mis e-mails. Pero, no logré mucho, porque me puse a observar un talk show titulado: Mi marido no sirve para nada, donde tres mujeres hablaban despectivamente de sus parejas en plena televisión nacional; ¡en vivo y a todo color!
Una de ellas se quejaba: mi marido jamás se ha dignado a lavar un vaso, otra se lamentaba: mi esposo nunca en la vida ha planificado ni tan siquiera una salida al cine, y por último una dijo sarcásticamente por lo menos el mío se levantaba muy temprano, así tiene más tiempo para no hacer nada. Pero más entretenido aún, fue ver la paciente -en la sala de espera- decir orgullosamente: mi marido también es un bueno para nada, y mientras más me quejo, menos me ayuda, por eso, yo termino haciéndolo todo.
Quizás, al igual que estas señoras, te quejas del comportamiento de alguien cercano a ti; tu esposo, tus hijos, tu compañero de trabajo o tu suegra. Te advierto que la manera menos efectiva de motivar a alguien para que coopere contigo y haga lo que quieres, ¡es quejándote! En vez de usar las quejas, hay dos métodos muy eficaces para lograr lo que quieres; número uno: alábalo y dile lo que te gusta de él, y número dos: agradécele las cosas buenas que ha hecho por ti. Por ejemplo, si tu esposo es desorganizado, pero es buen padre y trata bien a tu mamá, entonces agradécele esas acciones.
No trates de cambiar a alguien, ¡es desgastador!, incluso tomaría demasiado tiempo, y al final lo único que consigues es alejar a las personas de ti. Sin embargo, aunque es casi imposible cambiar a alguien, sí puedes influenciar en su comportamiento. Estudios del comportamiento humano comprueban que cuando adulas alguien y se lo manifiestas incrementas su autoestima y como por arte de magia, la conducta de esa persona se acomoda a tu favor.
La próxima vez, antes de quejarte, mejor piensa en algún aspecto positivo acerca de esa persona. Experimenta el poder de destacar las cualidades de los demás, y así dejarás de mortificarte y a la vez, te sentirás mejor contigo mismo.

