Más de un cuarto de la población mundial son mujeres rurales, la mayoría agricultoras, de las que solo un 2% es propietaria de la tierra, recibiendo ellas solo el 1% de los créditos destinados a la agricultura, lo que puede explicar que el número de mujeres rurales pobres se haya doblado dramáticamente desde la década de los setenta hasta la fecha.
Desde 1995, la Federación Internacional de Productores Agrícolas (FIPA), la Fundación Cumbre Mundial de la Mujer (FCMM) y la Unión Mundial de Mujeres Rurales (UNMR), propusieron el 15 de octubre como el Día Mundial de la Mujer Rural, justo antes del Día Mundial de la Alimentación, alertando así acerca de dos problemas interconectados por el género en el contenido, causas y consecuencias.
En la República Dominicana existe, desde 1986, la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (CONAMUCA), organización que cuenta con más de 250 asociaciones y 15 federaciones, sobre todo en el Sur/Sur y Sur Profundo, promoviendo, defendiendo y reivindicando los intereses y derechos de las mujeres campesinas dominicanas.
La CONAMUCA ha luchado fuertemente contra las granceras y su acción depredadora; ha protagonizado el debate en torno a la Ley de Reforma Agraria y el anteproyecto de Ley del Instituto de Reforma Agraria el Desarrollo Rural; ha denunciando desalojos de tierras productivas; se ha manifestado en contra de la violencia de género; ha realizado operativos de salud en lugares de poco desarrollo y difícil acceso; mantiene la formación de mujeres, sobre todo jóvenes, desde las federaciones y asociaciones, para fortalecer la organización desde la base con un liderazgo calificado; todo esto sin dejar el espacio rural y el trabajo que implica.
Cada Día Internacional de la Mujer Rural, la CONAMUCA denuncia la miseria que las obliga al abandono del campo, emigrando a las ciudades a laborar en casas de familia y zonas francas por salarios de hambre, una situación que acentúa aún más las desigualdades sociales entre las mujeres del campo, como consecuencia de la falta de acciones gubernamentales que solo se concentran en grandes proyectos en las ciudades, pero sobre todo, en Santo Domingo.
La CONAMUCA denuncia que para la mujer del campo aún es imposible la tenencia de la tierra, el crédito y el acceso a nuevas tecnologías, con un deterioro en los servicios de salud, agua potable, vías de comunicación y alto porcentaje de analfabetismo, y considera urgente combatir con buenas políticas la pobreza y la crisis alimentaría que impide el desarrollo humano del país.
El campo dominicano no es un tema común, pasado de moda por la recurrencia de asuntos de política, economía, seguridad y hasta sociales, estamos olvidando el potencial de un campo modernizado y productor, que aporte al desarrollo del país.
