Leí sin sorpresas el comunicado de la Policía Nacional, denunciando la formación de un grupo clandestino de militares que se llaman a sí mismos “nacionalistas”. Sin sorpresas, porque “El Gallo” ha llenado la ciudad de horrorosos murales donde se exalta el “nacionalismo” de nuestras Fuerzas Armadas y lo que aparece es la imagen de soldados disparando la bandera nacional, aunque contra quienes no se muestra. Un barato ejercicio de manipulación visual que por suerte es tan malo que provoca la reacción contraria.
Ya ese neofascista que es el nieto de Trujillo había venido con el discurso “nacionalista”, que puede resumirse en “Dominicana para los Trujillo”, razón por la cual al ser ejecutado el dictador, más de la mitad de la República les pertenecía.
Empero, poder lavarle el cerebro al país para proyectase como “nacionalista” demandaba crearse un enemigo externo (judíos, en el Nazismo) y eligieron a los haitianos, quienes además son negros y pobres, (utilizando el racismo para la manipulación de masas), y no tienen como defenderse.
La pregunta para esos militares sería: ¿Qué quieren decir ustedes con nacionalismo?, porque si en ese discurso no se pondera el carácter neo-colonial de nuestro país, con su predominio del inglés, su vulgar copia de la cultura norteamericana (golf, celebración escuelas bilingües, cultura), el desrizado, y teñido de rubio, entonces el “nacionalismo” que ustedes proclaman es de pacotilla. Es racismo disfrazado, y bravuconería.
Amar al país, ser nacionalista, es defender nuestro derecho a la autodeterminación en todos los ámbitos. Es luchar por un programa de gobierno que garantícese la escolaridad, salud, vivienda y cultura para toda la población.
Es asegurarle a la ancianidad un retiro decente que garantice el disfrute de la seguridad social que se ganaron con años de trabajo; es entender que la clase trabajadora es la que produce y que el capital per se no es generador de riquezas, es parasitario; es insistir en que los ricos paguen impuestos proporcionalmente a su riqueza; es garantizar que la juventud conozca su historia, próceres y pensadores/as, y se sienta orgullosa de ser dominicana aquí y en todas partes.
Chávez era un militar nacionalista, pero su nacionalismo era Bolivariano, por eso fomentaba mecanismos regionales que fortalecieran nuestra unidad y anti-imperialismo, vía nuestra independencia económica. Sus programas de gobierno, a lo interno, buscaron la reivindicación de los más pobres y a él le deben veinte millones de latinoamericanos poder ver, vía la Operación Milagro, y los latinos del Bronx, la calefacción en invierno y la devolución del Hudson, y riberas, con sus mariposas y pájaros.
Estamos pues a la espera de que esos militares definan lo que entienden por Nacionalismo, para conversar con ellos, solo armados con la verdad.

