Los seres humanos contamos conprocesos cognitivos, o mentales, que nos ayudan a relacionarnos bien con nuestro entorno. La capacidad de prestar atención, de memorizar y de hablar, son tan solo algunos de éstos procesos.
Para que éstos funcionen de manera adecuada existen las funciones ejecutivas. Estas funciones, concentradas en la parte frontal de nuestro cerebro, son las que nos ayudan a organizarnos de manera correcta, a poder planificarnos, enfocarnos, así como a manejar nuestras emociones. Son, como alguien bien las definió, los directores de orquesta de todos los demás procesos mentales.
Las funciones ejecutivas se comienzan a desarrollar a los 18 meses de edad y pueden continuar haciéndolo hasta la adultez. De ésta manera, las capacidades para autocontrolarse y saber cómo actuar en determinada situación, así como cuando prestar atención, cómo y cuando manifestar las emociones, es un proceso que se aprende y adquiere con el tiempo.
Conductas tales como la distracción extrema, impulsividad, dificultad en la planificación de actividades, son manifestaciones de posibles problemas en dichas funciones.
En ocasiones los problemas en las funciones ejecutivas vienen como resultado de un trauma cerebral (por un accidente, una caída, o cualquier situación semejante). Otras veces, son el producto de una enfermedad subyacente, como por ejemplo, las demencias.
Las funciones ejecutivas pueden ser rehabilitadas, dependiendo de aquello que causó su afección y de la edad de la persona. A menor edad el cerebro suele tener más plasticidad, o sea, más flexibilidad para realizar nuevas asociaciones. También, las posibilidades de rehabilitar las funciones ejecutivas son mayores en una persona que ha tenido una afección puntual (un accidente, por ejemplo) que quien tiene deterioro progresivo debido a algún tipo de enfermedad degenerativa, como el Alzheimer o el Parkinson.
En cuanto a la rehabilitación de éstas funciones, existen múltiples ejercicios, mayormente enfocadosa que la persona aprenda a monitorizar y dar buen uso a las habilidades que ya posee (atención, memoria, lenguaje, percepción). Esta clase de ejercicio, provisto por un profesional de la conducta, pero que incluso pueden ser realizados en casa, son también útiles para optimizar éste importante proceso cognitivo.

