La política de cero tolerancia migratoria aplicada por la administración del presidente Donald Trump, que incluye la detención de centenares de niños en la frontera sur, que son recluidos en centros de albergue separados de sus familias migrantes, ha causado un oleaje de críticas dentro y fuera de Estados Unidos.
Los inmigrantes que intentan cruzar la frontera con México acompañados de menores son detenidos por patrullas fronterizas, quienes separan los niños de sus familiares y los recluyen solos en cárceles convertidas en albergues, lo que ha causado severas críticas del Gobierno mexicano, gobernadores y legisladores.
La Iglesia Mormona, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Human Rights y otras instituciones han censurado el encierro de niños migrantes separados de sus familiares, aunque el presidente Trump ha advertido que no permitirá que Estados Unidos se convierta en un centro de refugiados.
La grabación de un niño encerrado en un reclusorio migratorio que imploraba la presencia de sus padres ha consternado a la sociedad estadounidense y obligando al Congreso a agilizar la discusión en torno a una nueva ley migratoria como ha exigido la Casa Blanca.
La mentada política de tolerancia cero a la inmigración ilegal incluye el envió de tropas a la frontera sur, la separación de niños de sus familias y el apresamiento en allanamientos de fábricas en busca de indocumentados, quienes son deportados en rápidos tramites legales.
Aunque la aplicación más cruenta de esa política de contención migratoria se aplica en la frontera con México, miles de dominicanos sin papeles asentados principalmente en el este de la Unión Americana corren el peligro de ser apresados, encarcelados y repatriados.
Los gobiernos de Centroamérica han expresado profunda preocupación por el endurecimiento de la ofensiva contra indocumentados en Estados Unidos, porque las autoridades estadounidenses violan derechos de niños y de familias migrantes. Esa debería ser una preocupación también del Gobierno dominicano.
Para que se tenga una idea de lo difícil de ese cuadro migratorio se resalta que el gobierno del presidente Trump anunció el retiro de ese país del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, porque su titular censuró la política de separar niños de sus padres. Ojalá que ese ciclón no llegue a Nueva York.

