Opinión

¡No al gobierno!

¡No al gobierno!

De algún modo, inexplicable para muchos, las organizaciones populares (revolucionarias incluso) han desaparecido o perdido la influencia que una vez tuvieron “en el seno del pueblo”, lo que ha permitido que el gobierno, o los gobiernos, hayan conducido el país por el camino que más les ha convenido a los sectores de poder.

Si bien la economía dominicana ha crecido sistemáticamente, los niveles de marginalidad y de pobreza han crecido.

Cada tres o cuatro meses el Banco Central habla del crecimiento. Pero no habla de la enorme deuda, el 45% del Producto Interno Bruto.  El 24% del Presupuesto Nacional se va en el pago de los compromisos económicos.

 Yo, que nada sé de economía, tengo la percepción de que el crecimiento económico es sólo marketing político. Siento (en los bolsillos), que el país va de mal en peor, pues los alimentos, la energía eléctrica, el gas, los combustibles, la vivienda, la educación y la salud, me cuestan más dinero cada día. Yo, que soy de la empobrecida clase media, estoy con el grito al Cielo. Y cuando algún funcionario, con salario millonario, me dice que la economía crece,  me dan ganas de darle una carrera.

Un ministro, con un salario de un millón de pesos (sin contar el grado a grado, las comisiones y otros negocios), y que tendrá pensión de 500 o 600 mil pesos mientras viva…  ¿Así quién no?

El gobierno le debe a las mil vírgenes. Y no tiene con qué pagar. El déficit este año terminará superando los 80 mil millones de pesos. El presidente Fernández compró el Congreso. Ahora no hay  ni para pagar a los empleados públicos. Y  quiere que el pueblo pague  con más impuestos. Es un gobierno tramposo y corrupto.  No ha jugado limpio nunca.

El presidente Fernández ha podido hacer cuanto ha querido, porque ha estado solo en el escenario político. Los grupos de izquierda parecen haber desaparecido. Nadie sabe qué se han hecho sus dirigentes más connotados. Parece que se cansaron de luchar, que luche Jack Veneno.  Es hora de que el PRD, que no sale de un lío, se coloque del lado de los sectores progresistas. Hay que actuar como demanden las circunstancias. La violencia la está poniendo el gobierno. Querer aumentar los combustibles con nuevos impuestos, por ejemplo, es violencia, no  paz.

El Nacional

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