A menos que se trate de casos tan horrendos como el homicidio de tres mujeres en Moca, los feminicidios se han tornado tan frecuentes que han dejado de conmover a la población. Casi a diario se reporta la muerte de una mujer provocada por su pareja o expareja sin generar la menor reacción.
El último caso ha sido el de Yamely Amador Pérez, de 29 años, quien fue asesinada de más de 50 puñaladas por Juan García Vicente, de 37, porque rehusaba reconciliarse con él. El aterrador suceso ocurrió en la sección Juan Alvarez, del Distrito Municipal de Sabana Alta, en San Juan de la Maguana.
La Procuraduría General de la República, el Ministerio de la Mujer y todas las entidades comprometidas con el diseño de políticas para prevenir los feminicidios al parecer ya no encuentran qué decir ni qué hacer.
Exhortaciones, marchas y demás medidas que se han anunciado no han evitado que los feminicidios se conviertan en una epidemia. Es obvio que se necesitan políticas.

