Es saludable que los diputados quieran colaborar con la Junta Central Electoral (JCE) para lograr la aprobación de las leyes de Partidos Políticos y Electoral, pero la realidad es que la decisión no está en manos de los legisladores. La reunión de una comisión de la Cámara Baja con el presidente de la JCE, Julio César Castaños Guzmán, y demás miembros del tribunal es un buen gesto de cortesía y una buena señal de colaboración.
Sin embargo, la aprobación de los polémicos proyectos, que el tribunal se ha comprometido a impulsar para transparentar el ejercicio partidario y los procesos electorales, dependerá de los partidos políticos.
Y más específicamente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que es el que ha trancado el juego en torno a la aprobación de ambas piezas legislativas. El nudo lo ha representado las primarias simultáneas y la procedencia de los recursos. De manera que no es lo que digan diputados, que por demás no se deben a sí mismos, sino lo que decida el PLD.

