Opinión

No hay ausencia…

No hay ausencia…

Aunque sea pecado decirlo, porque es pecado hablar de cierta violencia, en algún rincón de la selva de Colombia, una joven antes despreocupada y hermosa, podría decir que su geografía ha cambiado. Ha sido cambiada por la macana, en  una Colombia cuyo presidente comparte en los foros de demócratas jurados.

Es pecado hablar de cierta violencia, pero aquí, en República Dominicana, en un país donde la democracia se acaba de rebautizar con un pacto entre sujetos de este tiempo, un joven de 19 años es sacado de su casa por una patrulla policial, y obligado a arrodillarse para luego dispararle en la cabeza.

¡Es una crónica de horror! Pero es pecado hablar de cierta violencia.

¿Por qué llorar, entonces, al poeta, antes que llorar por la chica cuya geografía ha sido cambiada por las macanas de la democracia o al joven cuya vida ha terminado a los 19 años por obra de las balas de una democracia definida por acuerdos de aposento?

“Benditos los hombres y mujeres generosos como él”, logró decir apenas el autor de Las Venas Abiertas de América Latina.

Eduardo Galeano, su compatriota, dice que el dolor se confiesa callando.  ¿No será mejor confesarlo hablando de cierta violencia, aunque esté prohibido?

 El asistente personal del poeta y narrador Mario Benedetti, el uruguayo más amado de este tiempo, informó el pasado domingo que el escritor, mientras dormía, dejó de respirar.

Las agencias internacionales han servido la noticia con el vocabulario para la ocasión: “Sepultan restos de Mario Benedetti”.

No es posible, sin embargo, sepultar el amor. Nadie sepultará a la poesía, y menos al compromiso. Y todo eso está contenido en el nombre de Mario Benedetti.

La aspiración de celebrar el próximo 14 de septiembre el 89 cumpleaños del poeta nacido en Paso de los Toros, fue frustrada.

Quizás es mejor seguir el consejo de Eduardo Galeano, optar por el silencio y no caer en la trampa de hablar de  ausencia.

El poeta jamás estará ausente.

Si en un reciente encuentro el presidente Hugo Chávez regaló a Barack Obama un ejemplar de Las Venas Abiertas de América Latina, vale recomendarle ahora a Obama la lectura de las Geografías, la del Padrenuestro Latinoamericano, y la del poema “No te salves”.

 Podría así valorar el presidente de Estados Unidos por qué, para muchas generaciones de latinoamericanos y latinoamericanas, la rebeldía ha sido un valor y uno un delito, como lo consigna el Departamento de Estado.

¿Por qué llorar al poeta?

 ¿Por qué llorar a quien jamás dejará de llamarnos a la acción? “No te quedes inmóvil al borde del camino / No congeles el júbilo/ no quieras con desgana/ no te salves ahora/ ni nunca”.

Hay que  destacar, entonces, que en esta democracia de macanas y ejecuciones extrajudiciales, la Policía dice que el joven intentó agredir al policía que le disparó en la cabeza.

José Adriano Gómez Taveras, sin embargo, dicen los testigos del hecho que fue ejecutado. Obligado a arrodillarse y ejecutado. La Policía, al dar esta versión, se compromete como institución con la comisión del hecho.

 Está prohibido escribir sobre cierta violencia. Por eso, parafraseando a Benedetti, hay que hablar de la violencia permitida. La de esta democracia de ejecuciones extrajudiciales, y la de la democracia colombiana, de falsos positivos.

Documentos desclasificados revelan que la Agencia Central de Inteligencia, CIA, conocía desde 1990 la práctica del Ejército colombiano de asesinar civiles y vestirlos de guerrilleros para cobrar recompensas y  presentar avances en el combate a la  insurgencia. ¿Hasta cuándo bendecirá el poder  una democracia de falsos positivos?

Esta América no puede despedir a Mario Benedetti. Sólo decirle hasta siempre… Y celebrar su próximo cumpleaños….

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación