En 1978, Joaquín Balaguer estaba decidido a no ceder el poder al Partido Revolucionario Dominicano y su candidato Antonio Guzmán. Balaguer desató una persecución feroz contra dirigentes y militantes de esa organización. Sembró el terror. Utilizó a manos llenas los recursos del Estado. Las Fuerzas Armadas y la Policía politizadas por completo con banderas rojas en los fusiles salieron a las calles a intimidar. Parecía imposible que el PRD ganara.
Sin embargo, el pueblo se había cansado de Balaguer y lo que representaba en esos momentos.
Es lo que está ocurriendo. El pueblo se hartó del PLD, de Leonel, de su mujer, de Danilo, de los funcionarios, del gobierno, en sentido general. Leonel podrá hacer lo mismo que hizo Balaguer en el 78. Incluso más, pero no podrá impedir el triunfo del pueblo el 20 de mayo.
Este pueblo se cansó de tanta corrupción, de tanto despilfarro, de tanta arrogancia, de tanto exceso de poder, de tanto abuso. Este pueblo no quiere más a Leonel gastando dinero ajeno como si fuera suyo, ni a su mujer cerrando tiendas en Europa y Estados Unidos para comprar zapatos, carteras y joyas. Este pueblo no quiere a Danilo porque es más de lo mismo.
La dictadura constitucional o mediática de Leonel Fernández terminará el 20 de mayo cuando el pueblo vote en contra de Danilo y de Margarita, cuando las urnas se llenen de votos blancos a favor de Hipólito Mejía. No importa cuánto poder haya acumulado Leonel el pueblo no lo quiere más. No importa que haya comprado la Justicia, el Congreso y la Prensa, el pueblo no lo quiere más en el Palacio Nacional.
Los intentos de fraudes, la persecución política, los apresamientos, ni el crimen, impedirán la marcha triunfal del PRD y del pueblo que lo sigue. Y que conste, este pueblo no se quedará de brazos cruzados si alguien, sea quien sea, intentara escamotearle su triunfo.
Como dice el cantautor cubano Amaury Pérez, no lo van a impedir los enemigos, ni atentos intimistas alabados, ni burócratas tiernos, ni podridos…

