Opinión

No paran de parir

No paran de parir

Es alarmante y preocupante, el aumento desbordante del número de haitianas parturientas que abarrotan nuestros hospitales públicos, con una altísima ocupación de camas, creando una valla que impide el acceso de los nativos a los servicios de salud, creando un panorama calamitoso en el manejo de la política hospitalaria del Estado. +

Las haitianas no paran de parir. La Junta Central Electoral asentó 5,100 hijos de mujeres indocumentadas en diez meses. Los partos corresponden únicamente a dos hospitales: San Lorenzo de los Minas y Nuestra Señora de La Altagracia. Estas estadísticas no abarcan los nacimientos en los demás centros de salud del área pública en todo el país.

Y aunque los niños son inscritos en el libro rosado de la JCE, se quedan en situación de ilegalidad, juntos con sus madres que los amamantan hasta en las calles y avenidas dominicanas, sin ningún régimen de consecuencias. El 55 por ciento de los partos en los citados establecimientos de salud, correspondieron a adolescentes y extranjeras, de las cuales el 99 por ciento son haitianas.

¿Qué hace el gobierno para detener esta situación que sustrae un significante porcentaje del presupuesto de Salud Pública? Realmente, existe una indiferencia gubernamental ante un problema de orden público, que se tornará peligrosa y trastornará la vida cotidiana de los nativos, que están siendo despojados de derechos protegidos por la Constitución de la República, y por demás, la inmigración ilegal masiva, lesiona la soberanía nacional.

El Colegio Médico Dominicano sigue exigiendo a más autoridades un mayor control migratorio de las parturientas haitianas. Según el gremio, entre un 27 y 80 por ciento de madres haitianas se registran en los hospitales públicos para dar a luz de manera gratuita, sin tomar en cuenta su status migratorio.

Los hospitales fronterizos no dan abasto para atender el volumen de mujeres que van a parir, y luego del parto se quedan en condición de ilegales.

Ni en Haití existe programa de control de la natalidad ni las parejas de haitianos que viven aquí, se planifican para evitar los embarazos. Las mujeres paren como curíos y esa población crece desmedidamente en nuestro territorio de por sí saturado.

El Nacional

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