Es la masculinidad hegemónica, que deshonra, ultraja, denigra y mata, y destruye la vida de las mujeres y las niñas, a otros hombres, y a la naturaleza misma, restringiendo y condicionando la vida toda a sus propios intereses sustentados por la sociedad y la cultura, como de principales.
El próximo jueves conmemoramos el día cuando, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, terminando con Los 16 Días de Activismo Contra la Violencia Basada en Género, una campaña mundial anual que pide el fin de la violencia contra las mujeres y las niñas y que comenzó el 25 de noviembre pasado, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Estos 16 días comprometen, además del 25 de noviembre y el 10 de diciembre, fechas clave, como las siguientes:
• 29 de noviembre, Día Internacional de las Defensoras de Derechos Humanos, con el dato que la mayoría de ellas son mujeres. Solo en defensa del medioambiente, otro objetivo del androcentrismo capitalista y depredador, fueron asesinadas en 2019, unas 212 personas.
• 1 de diciembre, Día Mundial de la lucha contra el Sida. En República Dominicana, 62,383 mil personas: 61,273 adultos y 1,110 niños, viven con el VIH, de las cuales 59,250 están registradas en los 74 centros que tiene Conavhisida en todas las provincias, personas que sufren la discriminación de todo el sistema social.
• 5 de diciembre, Día Internacional del Voluntariado por el Desarrollo Económico y Social, que llama la atención sobre aquellas personas entregadas a apoyar las menos favorecidos/as, y cuyo trabajo está regulado por la Ley No. 61-13 en nuestro país.
• 6 de diciembre, aniversario de La Masacre en la Escuela Politécnica de Montreal, recuerda cuando Marc Lepine, 25 años y armado legalmente mató a catorce personas, todas mujeres e hirió a otras tantas, clamando que “luchaba contra el feminismo”.
Cada día un promedio de 137 mujeres y niñas en el mundo, mueren en el mundo a manos de feminicidas, cifras internacionales de la ONU, y para 2018, se informaba que unas 87 mil mujeres y niñas murieron en 2017 por ser mujeres. Habiéndose comprobado que, en 1010, si bien las estadistas están en progreso, la pandemia del COVID 19, agravó la situación.
Estamos culpando a las víctimas, mujeres y niñas, con lo que las silenciamos y además, reforzamos el poder y el control de los perpetradores. Pero lo peor de todo es que el Estado, sigue manteniendo un enfoque machista, depredador de las mujeres y las niñas, y de la naturaleza misma.
Por. Susi Pola
susipola@gmail.com

