Página Dos

Noboa Herasme

Noboa Herasme

Tras su muerte ocurrida hace unos días, al exdirector de Aduanas, Rafael Danilo Noboa Herasme, se le ha tributado un merecido homenaje póstumo por la integridad, honradez y eficiencia que acompañaron tanto su vida pública como privada.

Digno ejemplo de vocación de servicio. Pero su caso ha servido también para reflexionar sobre el sistema de pensiones en el sector público.

Tras laborar por más de 50 años en Aduanas, de la que ocupó su dirección por méritos personales, Noboa Herasme se retiró con la pensión que le correspondía como servidor público: una bagatela. Con esa bagatela, que apenas le alcanzaba para lo más perentorio, vivió hasta que se la mejoraron.

Honesto a toda prueba, el exdirector de Aduanas pertenece a esa especie en extinción de funcionarios que van a los puestos a servir y no a servirse. Llama la atención que mientras relacionados reciben jugosas pensiones, aunque no hayan dado un golpe, servidores íntegros y eficientes tienen que conformarse con una bagatela.

El Nacional

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