Noelia Castillo, la joven de 25 años, parapléjica, que sufría dolores constantes y sufrimiento psíquico intenso, finalmente vio cumplido su deseo de morir con prestación de ayuda asistida en una residencia sanitaria en Barcelona, España, donde se le aplicó ayer el régimen legal de la eutanasia.
Ese drama humano dividió a la sociedad española en torno a la pertinencia legal de la interrupción de la vida a solicitud de un paciente con padecimiento incurable y dolencias crónicas, a la que se oponen grupos religiosos, pero respaldado por gremios profesionales e instituciones políticas.
La asociación ultra religiosa de Abogados Cristianos intentó durante 601 días detener ese proceso de muerte asistida, pero ayer Noelia proclamó: “quiero irme ya y dejar de sufrir”, tras lo cual el personal asistente ayudó a aplicarle los químicos que le cegarían la vida.
El periodista cubano estadounidense Carlos Alberto Montaner, que también poseía nacionalidad española, gestionó y obtuvo en Madrid el procedimiento de eutanasia que le fue aplicado el 30 de junio de 2023, lo que puso fin a su padecimiento de Parkinson progresivo e incurable.
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No se conocen antecedentes en la aplicación de la Ley de Eutanasia, vigente en varios países, sustentado en “sufrimiento psíquico intenso” como dictaminó la comisión de notables en el caso de Noelia, hija de padre alcohólico, quien fue abusada sexualmente durante su adolescencia y que intentó el suicidio en dos ocasiones.
En ningún momento la joven parapléjica disminuyó la intensidad de su reclamo de morir cuanto antes, a pesar de que su progenitor intentó hasta último momento sin éxito detener el procedimiento de eutanasia que finalmente se consumó el jueves.
Noelia cumplió su deseo de morir y dejar de sufrir dolores físicos y padecimientos psíquicos, pero aún persiste la polémica de si hay derecho al suicidio asistido o si una persona puede decidir por la muerte si la vida se vuelve inviable.
De los países donde se permite la eutanasia, tres corresponden a América Latina (Colombia, Ecuador y Uruguay), pero no se conoce otro caso de muerte asistida como el de Noelia, la joven barcelonesa que defendió en la televisión y en los tribunales su deseo de morir para poner fin a lo que definió como una vida de sufrimiento. Que descanse en paz.

