Las explosiones en tres envasadoras de gas, con saldos de muertos, heridos y millonarios daños materiales, han disparado las alarmas sobre la operación de los negocios. Y no es para menos por el peligro en que se han convertido negocios que hoy funcionan en el centro de barrios populosos. Está bien que el Ministerio de Industria y Comercio refuerce las normas para prevenir incidentes. Pero no se entiende el porqué entre las medidas se suspende la instalación temporal de nuevas envasadoras.
Si llenan los requisitos que establecen las leyes se trata de un exceso la prohibición para que se instalen nuevas plantas. Los últimos sucesos tornan necesario, sin embargo, que se observen los controles contra incendios, entrenamiento del personal y que los establecimientos dispongan de una póliza de seguro que garantice cobertura de responsabilidad civil frente a terceros por daños sufridos.
Pero las autoridades no deben conformarse con disponer, sino que tienen que asumir la tarea de fiscalizar al pie de la letra que se cumplen con las normas.

