Si representar al país constituye un lujo para cualquier atleta, igual de significativa es la honra de alcanzar el más alto honor del deporte, una vez se abandonan los escenarios de competencia.
Así se sintieron el domingo siete personalidades que escribieron con letras doradas parte de la historia del deporte.
Aquiles Peña, Juan Guzmán, José -Maíta- Mercedes, Felicia Candelario, Dulce María Piña y Ricardo Gioriber Arias dejaron brotar a raudales sus emociones al ser instalados en el templo de la inmortalidad del deporte dominicano.
Los seis protagonistas, más el fallecido Hanns Hieronimus, coronaron sus gloriosos pasos por el deporte al recibir el alto honor de ser exaltados como inmortales en el XLVI Ceremonial celebrado en el nuevo Anfiteatro del Pabellón de la Fama, que desde ayer tiene su sede en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
Cuatro de ellos, Maíta, Piña, Candelario y Peña, todos por más de una década fueron dignos representantes de los colores patrios en competencias internacionales de todo nivel.
Guzmán fue un gran embajador del béisbol profesional como lanzador estelar en la década de los 90s con los Azulejos de Toronto, a los que ayudó a ganar las Series Mundiales de 1992 y 1993.
Gioriber Arias es catalogado el más grande hacedor de atletas que deporte haya tenido en el país y recibe la inmortalidad como propulsor del voleibol, deporte al que está ligado desde los últimos 57 años como atleta, árbitro, entrenador y dirigente tanto en el ámbito asociado como federativo.
Otro que tuvo sobrados méritos fue Hieronimus, un alemán de origen que aplatanó en el país a la edad de 22 años, y hasta las horas finales de su existencia en 1983, se convirtió en el más grande propulsor del tenis de mesa y en uno de los padres de ese deporte. Empero, su labor de promotor del deporte no se limitó sólo a la disciplina de la mesa y la raqueta.
Es un gran día, un momento de un inmenso privilegio, manifestó Felicia Candelario, una de las más notables atletas de velocidad que ha conocido el atletismo nacional.
Ganadora de múltiples medallas en eventos internacionales como Juegos Centroamericanos y del Caribe, afirmó que el orgullo que siento hoy solo es comparado al que me embargaba cada vez que representaba a mi país.
Juan Guzmán definió el momento de su exaltación como algo inmensamente maravilloso, una vez llegó al podium para expresar sus palabras de agradecimiento. El Ceremonial fue patrocinado por Claro y apoyado por los bancos Popular y del Reservas, Fundación Brugal, Joyería Brador, Liga de Béisbol Profesional, Licey, Toros, Escogido, Gigantes, Estrellas, Aguilas, Club Naco, Fundación Igneri y el Ministerio de Deportes.
El compromiso con la sociedad, sobre todo con la niñez y la juventud, viene de ahora. Esta exaltación me impulsa a hacer mayores aportes y me prove la fuerza para seguir haciendo la labor social que llevamos a cabo a través de nuestra fundación, comentó Juan Guzmán.
Maíta Mercedes, uno de los armadores más notables del baloncesto nacional y de los más ofensivos de su posición, se consideró un afortunado por haber alcanzado el más alto honor que una persona conseguir en el deporte.
Soy un privilegiado que he conseguido este honor por tener detrás de mi una gran organización como el Club Los Mina, una excelente familia, excelentes entrenadores que me llevaron por el camino correcto y grandes compañeros de los cuales aprendí como jugador.
Aquiles Peña, uno de los más sobresalientes jugadores tanto en el país como con la selección de béisbol amateur, declaró que la exaltación los compromete a seguir siendo ejemplo de la sociedad.
Dulce Piña comentó que para mí es motivo de orgullo ser la primera mujer judoka que llega a la inmortalidad del deporte dominicano. Espero que

