BRASILIA. AP. El presidente estadounidense Barack Obama frustró las expectativas brasileñas de un espaldarazo al anhelo de este país de convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en declaraciones el sábado en el inicio de su primera gira latinoamericana.
Tras reunirse por dos horas con la presidenta brasileña Dilma Rousseff, Obama reconoció la intención de Brasil de formar parte como miembro permanente del máximo organismo del sistema de las Naciones Unidas, sin llegar a respaldar esa aspiración.
El líder norteamericano permaneció cerca de 12 horas en la capital brasileña antes de abordar el avión presidencial Air Force One hacia Río de Janeiro, la segunda escala de su gira regional.
Hablando junto a Rousseff, Obama elogió el surgimiento económico de Brasil y los esfuerzos del gobierno por elevar el nivel de vida de los más necesitados, y aseguró que Estados Unidos lo respalda con entusiasmo.
Rousseff, por su parte, reclamó de las barreras proteccionistas estadounidenses que entorpecen las exportaciones brasileñas de productos como etanol, carne bovina, algodón y jugo de naranja.
Brasil aspira a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad, declaró Obama en su intervención.
Estados Unidos trabajará con Brasil para hacer el Consejo más eficiente en su misión de hacer del mundo un lugar más seguro.
Sin embargo, no llegó a endosar la aspiración brasileña de ocupar ese escaño fijo en representación de América Latina.
El Consejo de Seguridad está integrado por cinco miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) y 15 rotativos.
Los permanentes tienen derecho a veto de las decisiones del máximo organismo del sistema de la ONU.
Al comentar el interés brasileño por ampliar el Consejo de Seguridad, Rousseff aseguró a Obama que no nos mueve el interés menor de la ocupación burocrática de espacio. Nos mueve la certeza de que un mundo más multilateral producirá beneficios para la paz y la armonía entre los pueblos.
Antes de la visita de Obama, el canciller brasileño Antonio Patriota había comentado a periodistas que tenía una expectativa positiva de que el líder norteamericano endosaría el anhelo de Brasil.
El tema figuró en una declaración conjunta emitida por los dos gobernantes en la que reconocieron la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad y que Obama expresó su aprecio por la aspiración brasileña de integrar el foro como miembro permanente.
Brasil ocupa actualmente un lugar rotativo en el foro. Brasil es la primera escala de la gira de Obama por América Latina, que lo llevará el lunes a Chile y posteriormente a El salvador. Pese a la armonía mostrada por los dos presidentes, Rousseff no ocultó su disconformidad con lo que calificó como barreras aplicadas por Estados Unidos.

