GAZA (EFE).- La dura ofensiva militar israelí contra Gaza no ha conseguido uno de sus principales objetivos, acabar con los túneles que comunican la franja palestina con Egipto, muchos de los cuales vuelven hoy a estar en funcionamiento.
Cuando acabaron los bombardeos fui a comprobar cómo estaba mi túnel y encontré la salida totalmente destruida explica un residente de Rafah (sur de Gaza) de 45 años que pidió no ser identificado.
Pero, cuando creía que lo habían destrozado, vi que la boca de una manguera asomaba entre los escombros. Entonces llamé a mi socio del lado egipcio, le pedí que intentase bombear combustible y funcionó, añade satisfecho.
Éste palestino ha pasado los últimos tres días arreglando los destrozos alrededor de la boca del túnel, su única fuente de ingresos, que ahora vuelve a funcionar a tiempo completo.
Los túneles han sido la principal vía de escape de los habitantes de Gaza para aliviar el bloqueo a que Israel les somete desde que el movimiento islamista Hamás tomó el poder por la fuerza en junio de 2007.
Alimentos básicos, tabaco, alcohol, combustible y bienes de primera necesidad han entrado en Gaza en éste último año y medio a través de los alrededor de mil de subterráneos que comunican viviendas de la franja con casas en el Sinaí egipcio.
Los túneles han sido un buen negocio para Hamás, que cobra altos impuestos a sus propietarios y, además, han servido también al movimiento islamista y a otras facciones palestinas para introducir armamento en la franja.
A través de ellos, según denuncia Israel, las milicias han adquirido cohetes Grad, de fabricación rusa y con mayor alcance que los Al Kasam de fabricación casera que se fabrican en Gaza, lo que ha permitido a los milicianos golpear localidades israelíes situadas a más de 40 kilómetros de distancia, como Bersheva o Ashdod.
Excavamos túneles porque no tenemos otra alternativa. El bloqueo de Israel a Gaza es muy duro y los túneles han sido una manera inteligente de vencer el sitio israelí, dice a Efe Hashem Abu Jazzar, empleado de un túnel de 23 años.
Durante la ofensiva militar de Israel contra Gaza, que se prolongó durante 22 días de bombardeos por tierra, de Marzo y aire, los F-16 israelíes lanzaron cientos de bombas y cohetes contra el llamado corredor Filadelfi, que recorre la región de Rafah y está bajo tierra agujereando con cientos de subterráneos que permiten a Gaza un respiro.
Según Jazzar, las bombas que las tropas israelíes dirigieron contra el Filadelfi eran tan fuertes que penetraban bajo la tierra y provocaban temblores subterráneos durante varios segundos».
Cada vez que una bomba caía en la zona sentíamos que toda la tierra temblaba como si hubiera un terremoto, cuenta Jazzar, que añade que los militares no sólo bombardearon los túneles, sino también muchas casas en la zona fronteriza».
Fuentes militares israelíes aseguran que el 80 por ciento de los subterráneos han sido destruidos, pero fuentes palestinas en Gaza sostienen que muchos que han sobrevivido y ya están en funcionamiento.
Según varios propietarios, alrededor del 50 por ciento de los túneles al oeste de la Puerta de Salahedin (en la ciudad de Rafah y situada justo frente a la frontera con Egipto) y el 10 por ciento de los que hay construidos al este de esa puerta se han mantenido intactos.
Algunos empezaron a funcionar tan pronto como se acabó la ofensiva de Israel, que el pasado domingo declaró un alto el fuego unilateral.
Los primeros productos que entraron, tras tres semanas sin recibir bienes, fueron combustibles, cigarrillos, refrescos, chocolate y aparatos eléctricos.
Mientras Israel mantenga el bloqueo en la franja de Gaza no dejaremos de trabajar en los túneles, pero si todos los puestos fronterizos se abren permanentemente, entonces el trabajo en los túneles parará inmediatamente, asegura Abu Jabal, propietario de uno de los subterráneos.
Abu al Baraa, también dueño de otro pasadizo, afirma que el suyo resultó dañado y está siendo reparado, pero que su hermano también tenía un túnel que ha sido completamente destruido.
Excavaremos otro túnel sea cual sea el coste. Mientras continúe el bloqueo, seguiremos con esto, manifiesta Al Baraa, quien asegura que por los túneles no entra contrabando de armas, sino bienes de primera necesidad para los cerca de millón y medio de habitantes de la depauperada franja.

