Opinión

Oportuno llamado

Oportuno llamado

El mensaje de la Conferencia del Episcopado Dominicano con motivo de la Independencia Nacional se erige como un prontuario de grandes males que padece la nación con sus posibles remedios, por lo que su contenido debería ser motivo de gran reflexión para el Gobierno y la sociedad.

Soberanía, migración, corrupción, inseguridad ciudadana, drogas, impunidad, elecciones y juventud fueron los temas que centraron la atención de los obispos que han reclamado que se asuma la tarea de vivir y educar con los valores de honestidad, equidad, trabajo, responsabilidad, justicia y amor en familia.

Al advertir que todas las naciones desean que República Dominicana asuma la solución al drama haitiano, la Iglesia católica exhorta a asumir el ideario de Juan Pablo Duarte donde explica que no es posible la fusión entre las dos naciones, así como aplicar sin demora y con seriedad las leyes migratorias.

Gobierno, clase política, empresariado y sociedad civil deberían darse por aludidos a todas las reprimendas que afloran en el mensaje de los obispos, así sea por acción u omisión, como asumir al pie de la letra el reclamo de un comportamiento ético para que el país “no caiga bajo la perversa hegemonía de antivalores”.

Oportuno y necesario ha sido el llamado que ha hecho la Iglesia para que las autoridades enfrenten al narcotráfico, microtráfico y consumo de drogas, que define como “un detonante que destruye todo a su paso”, además de afectar a la familia y provocar crisis en sus miembros, así como la salud de los jóvenes.
En el documento de los obispos se advierte que la falta de un régimen efectivo de consecuencia provoca desencanto social, además de señalar que la impunidad favorece la pobreza, la violencia e incentiva la comisión de otros delitos.

Como poner el dedo sobre la llaga, el mensaje episcopal afirma que la corrupción es un virus que permea instituciones públicas y privadas, “un lastre y veneno que nos atenaza”, al lamentar también que frente a esos flagelos “se percibe cierta dejadez o inercia social.”

Los prelados piden que la clase política centre su atención en los jóvenes, a los que considera marginados del Estado y del Gobierno, como lo demuestra el hecho de que apenas representan el 2.6% de los congresistas, 4.4% de los alcaldes y 9.3% de los regidores, mientras el desempleo ronda el 31%. Quien tenga oídos para oír, que oiga.

El Nacional

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