El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido que República Dominicana requiere de “un importante ajuste fiscal” para garantizar la sostenibilidad de la deuda, amenazada por el elevado déficit proyectado para el sector público consolidado.
La misión técnica del FMI, que auscultó las cuentas nacionales durante tres semanas, determinó que la economía dominicana se mantiene en una posición robusta con un crecimiento promedio del 7% durante los últimos tres años.
El Fondo Monetario sugiere garantizar sostenibilidad de la economía a través de una exhaustiva reforma que amplíe la estrecha base tributaria, simplifique y haga más equitativo el sistema impositivo, una receta que ya es del conocimiento del Gobierno, clase política y empresariado.
Autoridades y agentes económicos también han sido advertidos sobre riesgos que se derivan de la incertidumbre sobre las perspectivas de la economía mundial, y en particular de políticas que asuman socios comerciales, especialmente Estados Unidos.
En sentido general, el informe del FMI sobre la economía dominicana ha sido laudatorio, pero previene sobre los “cuellos de botella” que afectan la productividad y el crecimiento a largo plazo, como deficiencias de infraestructura y política de fijación de precios en el sector eléctrico.
Es claro, pues, que Gobierno y sector productivo están compelidos a impulsar en el corto plazo una reforma fiscal amplia que al mismo tiempo simplifique y haga más equitativo el sistema impositivo, además de promover un pacto eléctrico que evite que ese sector trabe el crecimiento de la economía.
Se requiere que Gobierno y autoridades monetarias monitoreen los pronósticos de los precios del petróleo, las perspectivas de elevadas tasas de interés y la consiguiente apreciación del dólar, factores de riesgo que, según el FMI, obligan a reforzar la posición fiscal para mantener la sostenibilidad ante el elevado déficit público.
Puede decirse que el informe técnico elaborado por el Fondo Monetario es oportuno y clarividente, por lo que sus conclusiones deben ser acogidas plenamente, como condición indispensable para garantizar crecimiento de la economía y sostenibilidad del endeudamiento.

