Opinión

Oposición insensata

Oposición insensata

De continuar acentuándose la actual crisis global que está galopando por todos los rincones del mundo, la situación se tornará sumamente difícil para los países pobres y pequeños como el nuestro.

   Por tal razón, este momento difícil requiere de un revestimiento de mucha cordura, de mucha madurez, de mucha paciencia y de mucha prudencia, ya que el futuro inmediato no podría ser tan halagador como nosotros quisiéramos que fuese.

   Lamentablemente, hoy día estamos observando a naciones consideradas como grandes potencias del mundo desarrollado tambaleándose como consecuencia directa de las crisis económica y alimenticia, con el agravante de las alzas desproporcionadas de los precios del petróleo. Ahí tenemos como ejemplo a los Estados Unidos, España, Portugal, Irlanda, Grecia y otros.

   Aún cuando nuestro pedazo de isla padece los avatares fuertes de la crisis global, gracias a Dios, hemos logrado mantenernos a flote, firme, luchando como si fuésemos el mejor de los gladiadores, cual si fuera David peleando contra Goliat.

   Ello así, a pesar de las críticas desagradables que leemos y escuchamos, provenientes de la oposición, acerca de la correcta política económica del gobierno, la cual nos coloca en ventaja con relación a otros países latinoamericanos para resistir los fuertes latigazos de la actual crisis.

   Debemos ponerle mucha atención a las persistentes y a ratos absurdas críticas provenientes de la oposición insensata, la cual parecería disfrutar el jugar un juego con fuego bajo el entendido de que si llegase a extenderse un incendio aterrador ellos y los suyos no correrían peligro alguno. Que sólo peligro intenso y aterrador sería sufrido en carnes propias por el gobierno.

   ¡Y sí que están equivocados! Todos tienen necesariamente que aprender a ver más allá de la simple y terca politiquería en tiempo de elecciones.  

   La rapidez, a la hora de actuar sin el debido análisis sensato y certero, nunca será buena compañera. No se trata de desprestigiar y mucho menos de desacreditar; el compromiso ha de ser asumido por todos a favor de la patria.

   Que eso deberían tenerlo por sabido los propagadores de paros y movimientos violentos en el país, quienes evidentemente pretenden sacarle provecho a la atmósfera electoral que nos cubre.

   Lo real verdadero es que la crisis mundial existe. Y que los dominicanos, bajo ninguna circunstancia, podemos hacerle daño a nuestra sociedad democrática, pluralista, y defensora a todas luces  de la convivencia pacífica.

El Nacional

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