El periodista César Medina, vicecanciller, productor de televisión y columnista de Listín Diario, ha emitido un comunicado en que describe su estado de salud y pide orar por él. Al hacerlo, César, que de un tiempo a esta parte ha protagonizado muchas polémicas, hace gala de una virtud que ha caracterizado tanto su ejercicio como todos los actos de su vida: la sinceridad.
No se tiene que estar de acuerdo con sus posiciones ni con el método con que las ha defendido para reconocer que ha sido una persona sin dobleces, que ha tenido el valor de dar la cara.
Ahora que como él mismo admite pasa por un momento delicado y pide orar por su salud, César confirma su integridad. Todo el que lo conoce o ha tratado sabe muy bien que ha sido coherente hasta con su temperamento, que nunca ha asumido ni se ha ocultado en poses para hacerse el simpático, sino que más bien le importa un bledo lo que se pueda pensar. Con su forma de ser y de pensar no ha engañado a nadie, porque ha actuado siempre de la misma manera.
A veces somos dueños de la intolerancia que vemos en otros solo por el hecho de pensar diferente, utilizar métodos o defender posiciones con las que no estamos de acuerdo. Puede censurarse en un universo de ideas personalizar las diferencias, pero son de las debilidades de nuestro medio. Sin embargo, en cuanto a sus posiciones reconoce que ha cometido errores en sus juicios y valoraciones, que no es el dueño de la verdad, pero sin la intención de dañar o perjudicar a nadie.
Si se puede hablar de éxito en los resultados cosechados en sus más de 50 años de vida periodística la causa no es otra que su valentía y pragmatismo. Su prosa llana es la mejor evidencia de que es un profesional que no utiliza teorías ni disfraces, pudiendo hacerlo, para llamar las cosas por su nombre. El vaso de agua por la mitad, que unos ven medio lleno y otros medio vacío, es una muestra de la diversidad de puntos de vista frente a una misma realidad.
César ha declarado que ha sido diagnosticado con un adenocarcinoma en la zona hepática –un tumor canceroso localizado en el hígado-, que le ha afectado la vía respiratoria mediante nódulos en el pulmón derecho. Como dijo que estaba entrando en la fase más riesgosa de la letal enfermedad, pidió a todos una oración por él y que le permitan atravesar ese trance tan difícil de su existencia “sin hacer conjeturas ni vaticinios onerosos, rodeado por el cariño y el amor de sus hijos.
Al margen de la solidaridad que muchos le reconocen, César Medina, un profesional coherente con su manera de pensar y de actuar, que admite haber cometido errores, merece, por su condición humana y la sinceridad que lo ha caracterizado, que se ore de corazón para que supere el difícil trance en que se encuentra. El ha tenido sus posiciones y los demás las suyas.

