En el barrio donde crecí, era común encontrarse con homosexuales y lesbianas que vivían solos o en pareja; “Chacha” por años fue llamado a cocinar cuando teníamos invitados en casa. En la escuela también había niños que tenían dos manos zurdas, y en recreo solo se juntaban con niñas.
En la TV estaba Paco Escribano el más famoso transgénero de la época. En fin, los homosexuales estaban en todas partes, solo que no nos merecían ninguna atención.
A lo largo de mi vida, conocí y trabajé estrechamente con hombres y mujeres con esta particular preferencia, que al inicio me chocaba, hasta llegar a la convicción de que son personas iguales a nosotros; con sentimientos y actitudes tan grandes como el amor, el placer, la solidaridad y el trabajo que genera riqueza y progresos científicos que prolongan la vida. Pero que lamentablemente siguen marginas y privadas de algunos de sus derechos.
La homosexualidad no es una moda, siempre ha estado entre nosotros. En una proporción tal, que según las encuestas que merecen credibilidad, representan de un 4 a un 8 por ciento de la población. ¿Todavía te parece un número reducido…? Son nuestros parientes amigos y relacionados que ahora se envalentonan, “salen del closet” y marchan para reclamar no nuevas leyes, sino las mismas que tienen los heterosexuales.
He creído –y lo sigo creyendo- que la naturaleza es sabia al concebir la diversidad. Para algunos partidarios del “Creced y multiplicaos” los homosexuales quedan excluidos de la procreación y del placer de ser padres. Sin embargo, esta aseveración no es cierta si aceptamos que padre no es solamente el que pone la semillita, sino también el que cría.
Ser padres no es, ni debe ser, una propiedad de los heterosexuales. Una pareja gay que aporta su esperma para fecundación asistida, tendrá hijos con la misma carga genética que un padre heterosexual.
Las lesbianas igualmente pueden concebir. Ahora… es decisión de cada quien, tener o no hijos, biológicos o adoptados. Y esta decisión no debe ser vedada a familias homoparentales. Sobre todo, cuando hay tantos niños necesidades de amor filial.
Si Ud. se siente orgulloso de su heterosexualidad, qué le cuesta o le importa que otros digan públicamente que también se sienten orgullosos de ser como son. El próximo domingo 7 es la caravana del Orgullo gay, y todos debemos apoyarla.

